Una molestia muscular deja al lateral titular al margen del duelo clave ante Irak. El cuerpo técnico perfila a Lucas Macazaga como sustituto natural tras sus sólidas actuaciones recientes.


La concentración de la selección boliviana cambió de tono en la recta final de preparación. Diego Medina, dueño habitual del lateral derecho, quedó condicionado tras una dolencia sufrida en la última sesión de entrenamiento, un episodio que obliga a mover fichas en un partido que exige precisión absoluta.
El diagnóstico médico fue directo. Los estudios practicados después de la práctica confirmaron un microdesgarro que limita cualquier intento de exigencia competitiva.
La baja impacta por el momento en el que llega. Medina había logrado consolidarse con actuaciones firmes, mostrando regularidad y compromiso en una zona sensible del campo. Su ausencia no pasa desapercibida dentro de un equipo que venía encontrando equilibrio.
En ese vacío aparece Lucas Macazaga, quien ya estaba en la órbita del cuerpo técnico por su rendimiento sostenido. Su nombre dejó de ser alternativa para convertirse en opción concreta.
Macazaga ha respondido cada vez que fue requerido, aportando intensidad en la marca y salida limpia por su sector. Su presencia mantiene la estructura sin necesidad de alterar el esquema, un factor que el entrenador valora en instancias determinantes.
La jornada previa al compromiso se desarrolla con una agenda cargada. El seleccionador Óscar Villegas ofrecerá su última comparecencia ante los medios en el estadio BBVA, afinando el discurso antes del encuentro. Más tarde, algunos jugadores compartirán sensaciones en zona mixta, reflejando la concentración de un grupo que asume la responsabilidad.
En paralelo, el equipo rival también cumple con el protocolo mediático. Su entrenador, Graham Arnold, brindará declaraciones en la antesala, anticipando un duelo de alta exigencia.
Dentro de la delegación boliviana se percibe determinación. “El grupo está mentalizado, nadie se baja”, afirmaron desde la interna, dejando en claro que el golpe no cambia el objetivo.