La protesta docente paralizó las clases fiscales en Bolivia. Los maestros denuncian abandono educativo, pérdida del poder adquisitivo y ausencia de respuestas oportunas del Gobierno central.


El conflicto educativo escaló este lunes en Bolivia con un paro nacional que dejó vacías las unidades educativas fiscales en los nueve departamentos del país. La protesta, impulsada por el magisterio urbano y rural, expuso nuevamente el descontento acumulado de miles de maestros que reclaman mejoras laborales, incremento de ítems y mayor inversión para la educación pública.
La medida fue convocada por la Confederación de Trabajadores de Educación Urbana de Bolivia y las federaciones del magisterio rural, que decidieron radicalizar sus acciones después de varias semanas de marchas y pedidos sin soluciones concretas desde el Ministerio de Educación.
En distintas ciudades del país, los docentes salieron a las calles desde tempranas horas. En La Paz, la movilización avanzó por el centro paceño con bloqueos en diferentes intersecciones, mientras que en Santa Cruz, Cochabamba y otras capitales departamentales también se registró suspensión total de clases fiscales y concentraciones masivas.
El dirigente del magisterio urbano de Santa Cruz, Lorenzo Chávez, sostuvo que la protesta es resultado de la falta de atención oficial a los reclamos del sector. “Hemos agotado todas las instancias. Durante semanas marchamos y no fuimos escuchados”, afirmó.
El representante sindical rechazó además las versiones difundidas sobre supuestos salarios elevados en el magisterio y aseguró que la realidad de muchos docentes está lejos de las cifras manejadas públicamente. “Hay maestros que trabajan largas horas y aun así no alcanzan ingresos suficientes para cubrir las necesidades básicas de sus familias”, declaró.
Según explicó, el incremento al salario mínimo nacional no benefició realmente a los maestros porque el sector percibe salario básico. Chávez indicó que existen docentes con elevadas cargas horarias que incluso terminan recibiendo montos inferiores al salario mínimo.
Las organizaciones educativas reclaman también la creación urgente de nuevos ítems debido al crecimiento de la cantidad de estudiantes y a la falta de personal en numerosas unidades educativas. Los dirigentes aseguran que la sobrecarga laboral afecta tanto a profesores como a alumnos.
Otra de las exigencias apunta a mejorar la infraestructura escolar y garantizar equipamiento adecuado para el desarrollo de las actividades académicas. Los maestros denuncian que en varias regiones persisten deficiencias en aulas, laboratorios y materiales educativos.
El magisterio también rechaza la posibilidad de municipalizar la educación y demanda respeto al reglamento del escalafón docente, considerado una garantía para la carrera profesional del sector.
Frente al paro nacional, la ministra de Educación, Beatriz García, volvió a convocar al diálogo y pidió priorizar el derecho de los estudiantes a pasar clases; sin embargo, los dirigentes consideran que la convocatoria oficial llegó después de semanas de silencio y movilizaciones permanentes.
Las federaciones urbanas anunciaron que la decisión sobre asistir o no al encuentro convocado para Cochabamba será asumida en un ampliado nacional virtual. El sector remarcó que cualquier determinación será tomada de forma conjunta y sin negociaciones individuales con las autoridades.