El exmandatario defendió su legado, recordando los logros económicos de su gestión: estabilidad cambiaria durante 14 años.

El expresidente Evo Morales respondió con firmeza al pedido del mandatario Luis Arce de apartarse de la carrera presidencial para las elecciones del 17 de agosto.

En un discurso cargado de simbolismo revolucionario, el líder del Movimiento al Socialismo (MAS) descartó ceder su postulación y extendió un llamado a reintegrar a quienes abandonaron el partido.

«Solo el pueblo puede pedirme que renuncie. No persigo intereses personales, sino que obedezco el mandato popular para rescatar a Bolivia», declaró Morales, enfatizando su compromiso con los principios ideológicos del movimiento.

«Convocamos a nuestros hermanos que se alejaron a retornar al seno de esta revolución genuina. Unidos triunfaremos en las urnas y reconstruiremos la patria», añadió.

El exmandatario defendió su legado, recordando los logros económicos de su gestión: estabilidad cambiaria durante 14 años, abastecimiento garantizado de combustibles y divisas, redistribución de recursos mediante bonos sociales y obras públicas, además de la defensa de los hidrocarburos frente a intereses extranjeros.

Sus declaraciones profundizan la fractura en el oficialismo, tras la renuncia de Arce y el fallo del Tribunal Constitucional que inhabilitó su propia candidatura.

Morales apela así a las bases sociales, buscando reposicionarse como eje articulador frente a una dirigencia que considera desconectada de los sectores populares. El escenario queda planteado para una pulseada interna que definirá el futuro del partido en los comicios.