Tras los trágicos hechos en Llallagua, el Ejecutivo reafirma su decisión de actuar con firmeza para evitar una mayor desestabilización nacional

La administración del presidente Luis Arce ha ratificado este martes que los operativos conjuntos entre las Fuerzas Armadas y la Policía Boliviana no se detendrán hasta restablecer completamente la circulación en las carreteras del país y asegurar condiciones de paz para toda la población. Así lo confirmó el propio jefe de Estado, en un mensaje al país donde denunció las consecuencias de los bloqueos y condenó con firmeza los actos de violencia que ya cobraron vidas humanas.

El pronunciamiento se produce después de los violentos enfrentamientos ocurridos en la localidad de Llallagua, donde perdieron la vida tres efectivos policiales durante una intervención para liberar rutas. El presidente expresó sus condolencias y solidaridad con las familias de los subtenientes Carlos Enrique Apata Tola y Brian Jorge Barroso Rodríguez, así como del sargento segundo Jesús Alberto Mamani Morales.

“Estamos profundamente dolidos. Lo que ha ocurrido en Llallagua no puede repetirse. Es una tragedia que enluta al país entero y nos recuerda que no podemos permitir que se imponga la violencia por encima del diálogo”, sostuvo el mandatario, visiblemente conmovido.

El Gobierno calificó los bloqueos como una amenaza directa al funcionamiento del Estado democrático y alertó que detrás de estas acciones no existe una demanda legítima del pueblo, sino intereses particulares que pretenden alterar la estabilidad institucional. “No vamos a permitir que se impongan quienes rechazan las elecciones, que buscan dividir al país y destruir lo que hemos construido con tanto esfuerzo”, remarcó el presidente.

Con ese objetivo, las acciones policiales y militares desplegadas en la ruta Oruro-Cochabamba se mantendrán activas y serán replicadas en otras zonas donde persisten las obstrucciones. Según el mandatario, la prioridad es garantizar la libre circulación de alimentos, medicamentos y productos básicos, cuyos precios han comenzado a incrementarse debido a las interrupciones.

“No es justo que el pueblo trabajador pague las consecuencias de estos caprichos políticos. No podemos quedarnos de brazos cruzados mientras las familias bolivianas sufren el alza de precios y la escasez. Vamos a actuar con todos los recursos legales y constitucionales a nuestro alcance”, afirmó.

Arce enfatizó que el Estado tiene el deber de garantizar el orden, y que no se permitirá que la inestabilidad se apodere del país. Aseguró además que la población no será abandonada y que el Gobierno seguirá presente, especialmente en los lugares más golpeados por los bloqueos. “A nuestros compatriotas en Llallagua y en todos los puntos de conflicto les decimos con claridad: no están solos. Vamos a seguir trabajando por ustedes”, reiteró.

El presidente también dirigió un mensaje a productores, comerciantes y distribuidores, pidiendo evitar la especulación con los alimentos. Reconoció que muchos sectores están atravesando dificultades, pero instó a todos los actores económicos a pensar primero en el pueblo. “Sabemos lo que significa ver cómo suben los precios de la comida. Lo vivimos en carne propia. Por eso estamos aquí, tomando decisiones firmes”, expresó.

Durante su alocución, Arce también hizo un llamado a la unidad de todos los sectores frente a lo que considera una amenaza a la democracia y a los logros alcanzados en los últimos años. Rechazó los intentos de desestabilización y advirtió sobre las consecuencias de permitir que el caos prevalezca.

“No dejemos que la antipatria se imponga. No demos lugar a quienes promueven el odio y la división. Nuestra lucha es por la paz, por la democracia y por el pueblo boliviano”, declaró.

Aseguró que el Ejecutivo no dará un paso atrás en su compromiso con la tranquilidad del país y que todos los esfuerzos estarán orientados a retomar la normalidad lo antes posible. Al finalizar su mensaje, reafirmó la decisión del Gobierno de mantenerse firme y no ceder ante presiones violentas.

“Vamos a continuar. Vamos a cumplir con el mandato del pueblo. Y vamos a garantizar que Bolivia siga siendo una nación democrática, unida y en paz”, concluyó el mandatario.