La ausencia del principal administrador de la empresa aeronáutica pública, quien viajó al exterior por motivos personales, desata pedidos de destitución inmediata y auditorías operativas en la Asamblea.
La estabilidad administrativa en Boliviana de Aviación quedó seriamente comprometida por el viaje fuera de las fronteras nacionales de su gerente general, Eduardo Valdivia. Con solo dos meses de permanencia en el cargo, el alto funcionario se trasladó a los Estados Unidos para tomar vacaciones, una decisión operativa que desató una inmediata crisis de fiscalización en el Poder Legislativo. El Ministerio de Obras Públicas, entidad encargada de supervisar el desempeño de la aerolínea bandera, admitió que no poseía informes sobre este viaje, obligando a los legisladores a demandar explicaciones formales.
Las reacciones políticas contra la gestión interna no se hicieron esperar debido a las condiciones de la aerolínea. La senadora Claudia Mallon lideró las críticas contra el ejecutivo y exigió al Palacio de Gobierno que proceda a apartarlo de la firma estatal. “Sinvergüenza, no completo ni dos meses (…) corresponde la destitución de Eduardo Valdivia”, fustigó Mallon, develando que las oficinas comerciales de la estatal intentaron desviar la atención sobre el paradero real del directivo. “Sin permiso, el gerente de BoA se fue al mundial de vacaciones (…) Valdivia es un ocioso que llegó a BOA, no tiene plan”, complementó la parlamentaria, quien constató que internamente se pretendió hacer pasar el asueto como una comisión oficial en La Paz.
El deterioro operativo de la red de transporte aéreo acentuó el rechazo legislativo hacia las vacaciones del funcionario. El senador Abdón Porcel calificó de despropósito que el encargado de regular los itinerarios se dedique a actividades ajenas a la institución mientras decae el servicio. “BoA se ha vuelto empresa ineficiente”, precisó Porcel, denunciando el drástico recorte de frecuencias en rutas clave del país. “BOA redujo vuelos de 42 a 19 a Sucre, su gerente en el mundial”, denunció, demandando un replanteamiento de la gestión comercial y técnica.
La Brigada Parlamentaria de La Paz se plegó a los reclamos e inició la recolección de pruebas documentales para transparentar los manejos dentro de la operadora aeronáutica estatal. El diputado Mauricio Taboada remarcó que las quejas ciudadanas por mal servicio obligan a endurecer los mecanismos de control estatal. “Comprendemos el malestar de la población”, afirmó Taboada, sentenciando que “a dos meses ninguna autoridad puede estar pidiendo vacaciones”, lo que forzará al directivo a presentarse ante comisiones parlamentarias a rendir cuentas.
Finalmente, la diputada Sandra Rivero alertó que este viaje profundiza la desconfianza pública en torno a los elevados precios de los boletos. “He enviado ya tres PIE a BOA con diferentes preocupaciones que no son solamente mías, también son de la población”, reveló Rivero, refiriéndose a las indagaciones en curso. La representante del PDC descartó los argumentos oficiales sobre el estado de salud del ejecutivo y demandó sanciones de rango ministerial: “Enfermedad no es, obviamente vacaciones, tampoco”, advirtió.
