El mandatario reafirma que no dejará el cargo y denuncia una estrategia para forzar una sucesión presidencial a favor de Morales

El presidente Luis Arce Catacora dejó en claro que no renunciará a la presidencia pese a las crecientes protestas impulsadas por sectores del ala evista del Movimiento al Socialismo (MAS), que desde hace una semana mantienen bloqueos en distintas regiones del país. El jefe de Estado denunció que detrás de estas movilizaciones no hay una preocupación real por la situación económica, sino una maniobra política con el objetivo de allanar el camino para una nueva candidatura del expresidente Evo Morales.

“La renuncia de nadie hoy resuelve los problemas, absolutamente para nada. Si con eso se solucionara la crisis, ya lo habríamos hecho. Pero no es así. Esto es parte de un plan para generar una sucesión presidencial forzada”, sostuvo Arce la noche del domingo en Cochabamba, luego de visitar a personas heridas en los puntos de bloqueo.

El mandatario fue contundente al acusar a Morales de estar detrás de la presión para su salida. “Lo que realmente buscan es que yo deje el cargo, y así se habilite nuevamente al señor Evo Morales como candidato. No nos engañemos. El pueblo boliviano sabe perfectamente de qué se trata este juego”, afirmó.

Los bloqueos, que comenzaron el lunes anterior, fueron justificados inicialmente por los sectores movilizados como una respuesta a la escasez de carburantes, la falta de dólares y la inflación en aumento. Sin embargo, con el paso de los días, las exigencias han incluido de forma explícita la renuncia de Arce y la habilitación de Morales para los comicios del 17 de agosto.

El gobierno advirtió que esas demandas no solo son inviables, sino también contrarias a la Constitución. Morales no cuenta actualmente con un partido con personería jurídica reconocida y tampoco fue inscrito como candidato antes del cierre del plazo que estableció el Tribunal Supremo Electoral (TSE).

Mientras tanto, la escalada del conflicto ya ha dejado consecuencias concretas. Según el balance oficial, al menos 53 personas han resultado heridas en enfrentamientos durante los bloqueos y operativos de desbloqueo. Arce, durante su visita a los hospitales, lamentó que “el pueblo esté pagando con su salud y su integridad física las ambiciones personales de quienes no aceptan que su ciclo político terminó”.

En medio de la tensión, el presidente reiteró su compromiso con la estabilidad democrática. “No voy a renunciar. No cederé ante presiones que buscan desestabilizar al país. Vamos a defender el mandato popular y la Constitución”, concluyó.

El Ejecutivo mantiene abierta la posibilidad del diálogo, pero sin aceptar condiciones que impliquen violaciones al orden institucional. Mientras tanto, las movilizaciones continúan afectando el normal desarrollo de actividades económicas y sociales en varias regiones.