El incremento sostenido del tipo de cambio oficial mantiene la atención sobre el mercado. La escasez de dólares continúa marcando el comportamiento de las cotizaciones en Bolivia.
La cotización oficial del dólar continúa registrando incrementos en Bolivia y las condiciones que impulsan ese comportamiento permanecen vigentes. La limitada disponibilidad de divisas dentro del sistema financiero mantiene una demanda superior a la oferta, un escenario que, según el economista Fernando Romero, seguirá empujando el precio de la moneda estadounidense mientras no existan medidas que incrementen el ingreso de dólares al país.
Los datos acumulados desde la aplicación del nuevo esquema cambiario reflejan ese comportamiento. En apenas 18 días, el dólar oficial pasó de Bs 9,73 a Bs 10,75, registrando un aumento de Bs 1,02. Al mismo tiempo, el mercado paralelo alcanzó este 16 de julio una cotización de Bs 10,76, prácticamente el mismo nivel del tipo de cambio oficial, mientras que el USDT para compra mediante Takenos llegó a Bs 11,03.
Romero explicó que el problema no está únicamente en el ajuste del tipo de cambio, sino en la insuficiente disponibilidad de divisas para atender la demanda existente. Señaló que mientras esa situación no cambie, tanto las familias como las empresas seguirán buscando dólares fuera de los canales tradicionales.
«Mientras exista una demanda insatisfecha y una oferta limitada de dólares, las personas, las familias y también las empresas van a recurrir nuevamente al mercado paralelo», afirmó.
Indicó que la implementación del régimen cambiario flexible generó expectativas sobre un mayor acceso a la moneda estadounidense a través del sistema financiero, aunque hasta ahora la oferta continúa siendo insuficiente para cubrir los requerimientos del mercado.
«Se esperaba que en un mercado oficial cualquiera pueda ir a comprar la cantidad de dólares que desee. Si eso no ocurre, la especulación y la incertidumbre fortalecen nuevamente al mercado paralelo», señaló.
El economista sostuvo que el comportamiento observado durante las últimas semanas demuestra que el cambio de metodología, por sí solo, no modifica las condiciones que originan la presión sobre el tipo de cambio. A su juicio, el principal desafío continúa siendo aumentar la cantidad de divisas disponibles para reducir el desequilibrio existente.
En ese sentido, afirmó que el nuevo régimen necesita respaldo mediante políticas que permitan abastecer de dólares al sistema financiero.
«El Gobierno debe pensar en alguna medida o política que respalde este tipo de cambio flexible, porque si no, se va a seguir disparando», manifestó.
Romero agregó que la recuperación del flujo de divisas pasa por decisiones que fortalezcan la economía real. Entre ellas mencionó el incremento de las exportaciones, la llegada de nuevas inversiones y políticas orientadas a generar mayores ingresos en moneda extranjera.
«No estamos tomando medidas estructurales que atraigan dólares y permitan que Bolivia genere más divisas. No podemos prestarnos dólares de por vida; también tenemos que generar dólares», expresó.
Asimismo, indicó que una eventual asistencia financiera internacional podría contribuir a reducir la incertidumbre si esos recursos permiten ampliar la oferta de dólares en el mercado interno. De acuerdo con su evaluación, la estabilidad dependerá de que la población pueda acceder a la divisa mediante el sistema financiero y no tenga que recurrir a mercados alternativos.
«Si aparecen los dólares y la gente puede comprarlos en el sistema financiero, el mercado se va a estabilizar. Mientras no haya dólares, el dólar va a seguir subiendo», concluyó Romero, al señalar que la evolución de la cotización seguirá condicionada por la disponibilidad de divisas en la economía boliviana.
