En entrevista exclusiva con EFE, el presidente Luis Arce aseguró que el país vivirá un proceso electoral democrático pese a los intentos de boicot por parte de su exjefe político Evo Morales.

El presidente de Bolivia, Luis Arce, aseguró que su administración ha hecho todos los esfuerzos para garantizar un proceso democrático firme, transparente y respetuoso de la voluntad popular. Así lo afirmó en una entrevista exclusiva con la agencia española EFE, donde destacó que su principal legado será haber preservado la democracia en medio de tensiones internas y constantes ataques de su antecesor, Evo Morales.

“Resistimos todo tipo de movilizaciones lideradas por Morales para sostener la democracia”, expresó el mandatario, subrayando que, pese a los bloqueos, las agresiones verbales y la ruptura del oficialismo, su gobierno se mantuvo firme para asegurar que el pueblo boliviano decida en las urnas.

Rechazo a las presiones del ala radical

Arce fue categórico al señalar que los recientes bloqueos de caminos impulsados por seguidores de Morales no fueron simplemente una protesta social, sino un intento encubierto de suspender las elecciones de agosto.

Estas medidas de presión, según explicó, respondieron al interés personal del exmandatario por retomar el poder, sin importar los costos sociales ni los límites legales.

“Él dice que lo proscribimos, pero eso no es cierto. La Constitución y el fallo del Tribunal Constitucional son claros: no puede postularse por tercera vez”, dijo Arce en la entrevista. Añadió que Morales usó la situación económica del país como excusa para movilizar a sus bases, cuando el verdadero motivo era su imposibilidad de ser candidato.

Fragmentación del MAS y debilidad del bloque oficialista

Uno de los ejes centrales del diálogo con EFE fue el escenario electoral que se avecina, marcado por la fractura del Movimiento al Socialismo (MAS). Arce denunció que Morales ha destruido el instrumento político que ellos mismos construyeron juntos, al negarse a apoyar una candidatura única y al promover divisiones dentro del bloque oficialista.

“Yo renuncié a reelegirme con el propósito de unificar al movimiento popular, pero Evo, Andrónico y otros rechazaron ese camino”, afirmó. La falta de acuerdo provocó que tres candidaturas emergieran desde las filas del MAS: la del exministro Eduardo del Castillo, la del presidente del Senado Andrónico Rodríguez y la del propio Morales, quien sin embargo fue excluido por razones legales.

César en el poder, Evo en campaña

Pese a ya no ejercer funciones en el Ejecutivo, Morales continúa operando políticamente desde el Trópico de Cochabamba, donde aún mantiene un núcleo de apoyo sindical y territorial. Arce advirtió sobre la gravedad de esa influencia y de la estructura paralela que su exaliado ha montado.

“Mi gobierno es víctima de ataques permanentes de parte de Evo Morales desde 2020”, lamentó. Añadió que Morales, lejos de contribuir al fortalecimiento institucional, ha socavado el proceso democrático con discursos divisionistas y acusaciones sin sustento.

Al ser consultado por EFE sobre la orden de aprehensión vigente contra Evo Morales, el presidente admitió que es un tema aún no resuelto. Morales está acusado en un proceso de trata agravada de personas, relacionado con una menor de edad con la que habría tenido un hijo durante su presidencia.

“En el Trópico tiene un grupo armado que lo protege. Ejecutar esa orden puede derivar en enfrentamientos que queremos evitar”, explicó Arce, justificando la inacción de su gobierno frente a una situación judicial sensible que ha puesto en jaque la imagen del exmandatario.

Mirada al desarrollo económico e internacional

El presidente también defendió los avances económicos logrados bajo su gestión, especialmente en el proceso de industrialización de los recursos naturales. Arce sostuvo que este modelo ya está instalado como una política de Estado y que ningún futuro gobierno de corte neoliberal podrá revertirlo.

Asimismo, valoró el giro estratégico hacia China como socio comercial clave. Esta orientación —según dijo— blindó al país frente a medidas hostiles del expresidente estadounidense Donald Trump y consolidó la presencia boliviana en mercados asiáticos.