La Verde realiza prácticas intensivas en Santa Cruz y Tarija, combinando preparación física, táctica y análisis de rivales, con incorporación gradual de legionarios para afinar detalles antes del amistoso.

En la antesala del amistoso frente a Panamá, la selección boliviana vive jornadas de máxima exigencia. Santa Cruz y Tarija se convirtieron en el epicentro de una preparación meticulosa, donde cada entrenamiento busca afinar la coordinación y potenciar el rendimiento colectivo de La Verde. El cuerpo técnico pone énfasis en la movilidad, la presión en mediocampo y la eficacia en transiciones ofensivas y defensivas.

Cristian “Tutu” Farah, asistente técnico del seleccionado, explicó que el equipo trabaja en triple turno, combinando sesiones físicas, tácticas y ejercicios específicos de juego. “El objetivo es claro: mejorar la sincronización entre líneas, optimizar la recuperación de balón y reforzar la toma de decisiones en situaciones de presión”, señaló Farah durante una conferencia en la sede de entrenamiento.

El seguimiento de los rivales forma parte fundamental de la preparación. Panamá y Surinam son estudiados con detalle, evaluando patrones de juego, fortalezas individuales y vulnerabilidades colectivas. “Con el tiempo limitado antes del repechaje, cada amistoso sirve como laboratorio. Analizamos constantemente para ajustar esquemas y roles, aprovechando cada minuto en cancha”, agregó el asistente técnico.

La incorporación de jugadores legionarios avanza según lo previsto. Lucas Macazaga ya se sumó a la rutina, mientras que Bruno Miranda llegará este viernes. Leonardo Zabala se unirá después del amistoso en Tarija, completando así un plantel casi al ciento por ciento, listo para los compromisos siguientes, incluido el encuentro frente a México.

Los entrenamientos contemplan simulaciones de juego real, movimientos tácticos por sectores y dinámicas de presión y recuperación de balón. Además, el trabajo físico incluye ejercicios de resistencia, velocidad y fuerza, esenciales para mantener intensidad durante todo el partido. Cada futbolista conoce su rol exacto, desde la defensa hasta la ofensiva, lo que permite un funcionamiento más fluido y efectivo del equipo.