YPFB reporta importaciones y despachos extraordinarios para el mercado cruceño, mientras en Cobija, Riberalta y Guayaramerín continúan las filas, el sobreprecio y denuncias por carburante de baja calidad.


La provisión de gasolina en Bolivia no se experimenta de la misma forma en todo el territorio. La estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) confirmó la descarga de 2 millones de litros de gasolina importada desde Argentina en la Planta Palmasola, destinada a cubrir la demanda del departamento de Santa Cruz. El reporte institucional asegura que durante el feriado se despacharon volúmenes por encima del promedio habitual.
El gerente de Comercialización de YPFB, Nelson Mendoza Torres, informó oficialmente: “Se están descargando las cisternas de Argentina en la Planta Palmasola. Todo el feriado hemos estado despachando producto con volúmenes adicionales a la demanda, son cantidades superiores a las habituales con la finalidad de avalar la provisión del combustible”.
La comunicación oficial se concentró en detallar los envíos y la operatividad en Santa Cruz. Sin embargo, en el norte amazónico la experiencia diaria de los usuarios es distinta.
En Cobija, capital de Pando, las filas para cargar gasolina se extienden por horas. Conductores organizan turnos improvisados para no perder su lugar y alternan el cuidado de los motorizados con sus actividades laborales.
Remigio Chura, funcionario público, describe la rutina que se repite cada semana. “Es demasiado, tenemos que dejar nuestras motos al cuidado de otra gente para ir a trabajar y en la noche volver a la cola y dormir”, relata. La espera nocturna se ha vuelto parte de la logística familiar para asegurar combustible.
Ante la incertidumbre, muchos optan por cruzar a territorio brasileño. Allí encuentran mayor regularidad en el suministro. El diésel tiene un precio similar al boliviano, según los usuarios consultados, pero destacan un mejor rendimiento. En el caso de la gasolina, el costo es más alto que el precio subvencionado en Bolivia, aunque señalan que el producto ofrece mayor estabilidad y no presenta alteraciones visibles.
En Riberalta, en el departamento del Beni, la distancia con la frontera limita esa alternativa. El mercado informal se consolidó como respuesta a la escasez. El litro de gasolina alcanza hasta 15 bolivianos en puntos de venta no autorizados, cifra que duplica el precio oficial. El impacto se refleja en el transporte urbano y en la distribución de alimentos.
Rubén Prada, mototaxista, afirma que el problema no es solo el precio. “La gasolina es rosada, ni siquiera es naranja, ya me jodió dos motocicletas, pero no podemos hacer nada, porque es lo único que tenemos. Vaya por la Beni Mamoré y va a ver los puestos, no sé cómo ellos tienen, pero vea las botellas, son las de Coca Cola, transparentes y ve que la gasolina está fea, entonces uno tiene que buscar la más transparente, hasta eso tenemos que mirar”, explica. La venta en envases plásticos expuestos al sol es visible en varios sectores de la ciudad.
En Guayaramerín, también en Beni, el río que conecta con Brasil condiciona el abastecimiento. Joaquín Yucha, mototaxista, señala que no siempre es posible cruzar con el vehículo. “No es fácil, no puedo llevar mi moto al otro lado, no tiene papeles, pero me las arreglo y me traigo en bidón bien oculto. Ellos saben que estamos llevando a 18 el litro, porque no podemos cargar en los surtidores brasileros, pero no tenemos otra, al frente no hay gasolina, hasta en 20 te quieren vender y es de mala calidad”, sostiene. El traslado en bidones incrementa el costo y agrega riesgos durante el transporte.
En La Paz también se observaron filas en estaciones de servicio durante el feriado, especialmente en zonas como El Cementerio y San Jorge. Aunque el suministro no se interrumpió de forma total, la demanda generó demoras prolongadas.
En Yacuiba, frontera con Argentina, el acceso a Pocitos permite una alternativa más estable. Marcelino Montes, mecánico, comenta que varios optan por cruzar debido a la calidad del producto. “Aquí hay gasolina, pero ahora por el precio es mejor pasar a Pocitos, Argentina, y tiene casi el mismo precio, pero de alta calidad. Ya no sabemos cómo estará la gasolina en nuestro país, por eso preferimos pasar y comprar allá, y como son buenos cumpas, nos hacen el favor y nos llenan el tanque”, afirma.