El joven delantero fue determinante en cada gol del equipo inglés y recibió el Balón de Oro del torneo.

Chelsea celebró en grande su segundo título del Mundial de Clubes, esta vez gracias al talento y carácter de Cole Palmer, quien brilló en la final disputada en Estados Unidos. Frente a un PSG desorientado, el joven inglés marcó dos tantos y generó el tercero para sellar un 3-0 histórico.

La actuación de Palmer fue el reflejo del crecimiento que ha tenido desde su llegada al club. Su precisión, serenidad y visión de juego fueron claves para romper la defensa rival. Fue nombrado el mejor jugador de la final y también recibió el Balón de Oro como MVP del torneo.

“Sabía que este era el momento de demostrar lo que soy capaz de hacer”, dijo Palmer tras recibir el trofeo. Para la hinchada del Chelsea, su nombre ya quedó grabado junto a otras leyendas del club. Su historia apenas comienza, pero ya tiene su primer capítulo dorado.