¡Viven!
El pasado 30 de abril, una avioneta Cessna 172M Skyhawk, matrícula CP-1099, que cubría la ruta Baures–Trinidad, sufrió un accidente en la región amazónica del Beni. Tras 48 horas de intensa búsqueda, los cinco ocupantes fueron rescatados con vida, en un operativo que involucró a autoridades, voluntarios y pobladores locales.
Pablo Andrés Velarde, de 27 años, era quien piloteaba la avioneta y llevaba como pasajeros desde Baures hasta Trinidad, a Mirtha Fuentes Cardozo, Roberta Velarde Aulo, Patricia Coria Guaryy un menor de cinco años, hijo de Patricia Coria Guary
El accidente
La avioneta despegó desde Baures a las 12:57 p.m. con destino a Trinidad. Cerca de la 1:00 p.m., el piloto reportó una falla técnica, tras lo cual se perdió todo contacto con la aeronave. La avioneta realizó un aterrizaje de emergencia cerca del río Itonomas, entre las haciendas Santa Fe y Nueva Esperanza 1, a 123 kilómetros de Trinidad, donde se había precipitado en una zona pantanosa a 60 millas de su ruta original, provocando el aterrizaje forzoso que terminó volcando a la aeronave.
Supervivencia en condiciones extremas
Durante las 48 horas que permanecieron en el lugar del accidente, los sobrevivientes enfrentaron condiciones extremas. Se mantuvieron sobre la parte del fuselaje que no estaba sumergida, rodeados de caimanes y otros peligros de la selva.
El piloto relató que el derrame de combustible alrededor de la avioneta ayudó a mantener alejados a los animales salvajes.
Para alimentarse, consumieron chivé, una harina de yuca que encontraron en el equipaje. Sin acceso a agua potable, soportaron la sed y el calor. Durante las dos noches, además se turnaban para vigilar y evitar ataques de animales.
El rescate
La operación de búsqueda y rescate fue coordinada por el Ministerio de Defensa, la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) y el Servicio de Búsqueda y Rescate (SAR-FAB). El viernes 2 de mayo a las 7:20 a.m., un helicóptero EC-145 despegó desde Santa Cruz para reforzar las labores de localización.
El rescate se concretó gracias a un grupo de pescadores de la comunidad Pedro Ignacio Muiba, que salieron de pesca, quienes escucharon gritos de auxilio cerca de un pantanal, que hizo que alerten a las autoridades y ellos en la mañana del viernes ingresen para poder colaborar con los accidentados.
El piloto que sufrió el percance contó que utilizó el único teléfono celular que funcionaba para hacer señales de luz, lo que permitió a los pescadores ubicar la aeronave y alertar a las autoridades.
Los cinco ocupantes fueron evacuados en helicóptero a la ciudad de Trinidad, donde recibieron atención médica inmediata.
El médico Rubén Darío Pedraza informó que todos se encuentran en condición estable y sin heridas de gravedad.
Investigación en curso
La Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) ha iniciado una investigación para determinar las causas del accidente. Cabe señalar que la misma aeronave ya había sufrido un incidente en 2013, cuando realizó un aterrizaje de emergencia en una calle de Puerto Ballivián debido a una falla de motor.
Un final feliz
El rescate de los cinco ocupantes ha sido recibido con alegría y alivio por sus familiares y la comunidad en general. Este suceso destaca la importancia de la cooperación entre las autoridades y la población local en situaciones de emergencia.
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TESTIMONIOS
Pablo Andrés Velarde (piloto)
Desde su cama en un hospital en Trinidad, con el rostro quemado por el sol y los labios partidos por la deshidratación, Pablo Andrés Velarde, piloto de la avioneta Cessna siniestrada, recordó los momentos más angustiantes del accidente. Con solo 27 años, su templanza y serenidad fueron claves para mantener con vida a los cinco ocupantes del vuelo entre Baures y Trinidad.
“La avioneta se estaba hundiendo y ahí fue cuando hemos salido encima de ella. Las pasajeras estaban angustiadas, pero era necesario que mantengan la calma”, relató con la voz aún cansada.
Velarde describió el ambiente hostil que enfrentaron durante las dos noches que permanecieron varados. “No hemos dormido porque los animales nos acechaban. Los mosquitos venían por montones. Los lagartos, los caimanes hartísimos y víboras nos rodeaban”, contó.
La falta de agua potable agravó la situación, ya que el líquido a su alcance estaba contaminado. “No pudimos tomar agua porque estaba mezclada con gasolina y aceite de la avioneta”, explicó. Aun así, lograron sobrevivir. “Durante dos noches hemos estado de pie, sin dormir, sin comida ni agua. Los caimanes nos comenzaron a rodear, pero por la gasolina que se derramó no se acercaron a nosotros.”
Uno de los momentos más desesperantes fue cuando escuchaban a las avionetas sobrevolar el área sin lograr localizarlos. “Hacíamos señas con nuestra ropa, pero no nos miraban. Hasta que escuchamos a unos pescadores que estaban en botes y grité para que nos ayuden. Ellos respondieron mediante la iluminación de sus linternas”, relató.
Velarde atribuyó el accidente a una falla en el motor de la aeronave y aclaró que se trataba de un vuelo humanitario, debido a la imposibilidad de transitar por carretera. Su acción, marcada por la calma y el liderazgo, fue clave para que todos sobrevivieran.
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Patricia Coria Guary (pasajera)
Para Patricia Coria Guary, el accidente aéreo del 30 de abril fue una experiencia aterradora que, pese a todo, enfrentó con valentía por su pequeño hijo. Era la primera vez que volaba en avioneta, y ese temor inicial se convirtió pronto en una lucha por sobrevivir.
“Cuando escuché al piloto decir que la avioneta estaba fallando, agarré mi celular y le escribí a mi hermano: ‘El avión está fallando’. Estábamos a 60 millas de Baures hacia Trinidad”, contó en entrevista con El Mamoré.
En medio del nerviosismo, Patricia intentó mantenerse serena por su hijo. “Lo abracé, lo besé y nos persignamos juntos. Dije: ‘que sea lo que Dios quiera’.”
La situación se volvió más compleja cuando el piloto intentó aterrizar de emergencia. “Le dijeron que abra la puerta cuando esté por aterrizar, que se vaya a la parcela de los menonitas, pero él dijo que no conocía ese lugar. Cuando vio una pampa verde, decidió aterrizar ahí”, relató.
El impacto fue violento y confuso. “Yo creía que estábamos aterrizando en algo firme. Pero cuando fue el impacto… no supe. Sentí agua y pensé que era gasolina. Solté a mi hijo, no sé por qué”, dijo aún conmovida.
Aunque resultó con heridas en la cabeza y el rostro, logró salir de la aeronave. “Salí gritando: ‘¡Mi hijo, mi hijo!’. El capitán me dijo que estaba bien, y entonces lo vi con la señora Mirtha, estaba tranquilo. Fue el niño más valiente de todos.”
Con lágrimas en los ojos, Patricia no dejó de agradecer al piloto: “Le agradecemos harto. Él dio la vida por todos nosotros y estuvo cuidando de todos hasta el final”.
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🎖️ Gral. Wenceslao Montero (Comandante de la V brigada aérea)
El comandante de la V Brigada Aérea, general Wenceslao Montero, fue quien lideró la operación de rescate tras el siniestro aéreo. Visiblemente satisfecho por el resultado, compartió los detalles técnicos y humanos de una misión compleja que duró casi tres días.
“Estoy muy feliz, agradecido con las instituciones, por todos los que participaron de las tareas de rescate”, expresó al anunciar el éxito de la operación.
Montero explicó que la misión fue intensa y demandó una gran coordinación logística: “Se han empleado en esta misión tres medios aéreos, se hicieron 2.740 millas náuticas (22 horas de vuelo), 50 personas planificaron 72 horas de programación.”
También informó que los cinco pasajeros fueron derivados al hospital Germán Busch y al Materno Infantil para su recuperación.
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Mayor Altamirano (piloto del helicóptero)
El mayor Altamirano, piloto del helicóptero EC-145 de la Fuerza Aérea Boliviana, fue quien finalmente logró extraer a los cinco ocupantes con vida desde una zona totalmente anegada y aislada. Él mismo describió lo difícil que fue acceder al sitio.
“Gracias a la coordinación con los entes administrativos, se llegó con el punto exacto para rescatar a las personas”, explicó. El helicóptero llegó en la mañana del viernes a una comunidad cercana desde donde partieron en misión directa.
“El área estaba inhóspita y de difícil acceso. Gracias al grupo SAR, por un vuelo estacional se pudo sacar a las personas”, dijo con firmeza.
Altamirano enfatizó la complejidad del terreno: “La zona de donde se sacó a la tripulación de la avioneta estaba toda inundada. Por tierra no se podía (ingresar) y por agua tampoco.”
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Cronología de los hechos
• Miércoles 30 de abril, 12:57 p.m.: La avioneta Cessna 172M Skyhawk, matrícula CP-1099, despega desde Baures con destino a Trinidad.
• Miércoles 30 de abril, alrededor de la 1:00 p.m.: El piloto reporta una falla técnica; se pierde todo contacto con la aeronave.
• Miércoles 30 de abril, poco después de la 1:00 p.m.: La avioneta realiza un aterrizaje de emergencia en un pantano cerca del río Itonamas, entre las haciendas Santa Fe y Nueva Esperanza 1.
• Jueves 1 de mayo, avionetas de la Fierza Aérea Boliviana y civiles sobrevuelan la zona sin poder divisar nada. En tanto los cinco ocupantes permanecen sobre la parte del fuselaje no sumergida, enfrentando condiciones extremas y consumiendo chivé y chocolate para sobrevivir.
• Jueves 1 de mayo, el capitán Danilo Cabrera Soliz da la información de que unos pescadores encontraron a los sobrevivientes y se empieza a planificar el rescate del día siguiente.
• Viernes 2 de mayo, madrugada: Un grupo de pescadores tras haber tomado contacto con las víctimas, ingresan al lugar para auxiliar a los posibles heridos.
• Viernes 2 de mayo, 7:20 a.m.: Un helicóptero EC-145 despegó desde Santa Cruz para reforzar las labores de localización.
• Viernes 2 de mayo, mediodía: Los cinco ocupantes son rescatados y evacuados en helicóptero a la ciudad de Trinidad, donde reciben atención médica inmediata.
