Acción coordinada entre instituciones ambientales, académicas y comunidades permitió incubar y proteger miles de huevos de peta amazónica, elevando su supervivencia frente a amenazas humanas y ambientales persistentes.
En la Reserva Nacional de Vida Silvestre Amazónica Manuripi, más de 2.500 crías de tortuga de agua dulce fueron devueltas a su hábitat como parte de un operativo de recuperación impulsado por entidades públicas y académicas.
La intervención fue encabezada por la Universidad Amazónica de Pando, que ejecutó un proceso de incubación y resguardo durante casi un año. De 2.700 huevos recolectados —entre nidos naturales y decomisos en operativos de control—, 2.526 lograron eclosionar, según registros técnicos del programa.
La especie liberada, Podocnemis unifilis, cumple un rol clave en los ecosistemas acuáticos. Su disminución en la región ha sido vinculada a la extracción ilegal de huevos, la captura de ejemplares adultos y factores ambientales como la contaminación y las variaciones climáticas.
El procedimiento incluyó la instalación de playas artificiales donde los huevos fueron incubados bajo condiciones controladas, elevando la tasa de supervivencia frente a los riesgos del entorno natural.
Desde el Servicio Nacional de Áreas Protegidas se confirmó que estas liberaciones forman parte de un plan sostenido de repoblamiento en la cuenca amazónica. La jornada fue acompañada por autoridades, comunidades indígenas y pobladores locales, en una intervención coordinada orientada a contener la presión sobre la especie y restituir su presencia en la zona.
