Inflación y recesión golpean a hogares mientras cae la aprobación oficial.

La economía es el talón de Aquiles del gobierno argentino. Aunque la inflación muestra signos de desaceleración, los efectos del ajuste implementado por Javier Milei continúan golpeando con dureza a la mayoría de los hogares. La confianza en su plan de reformas se debilita, y las encuestas lo reflejan con claridad.

El 65 % de los ciudadanos cree que la situación económica es “mala o muy mala”. Los precios de alimentos, tarifas y alquileres siguen por encima del poder adquisitivo, y la reactivación prometida no se materializa. La desocupación crece en sectores industriales y de servicios, agravando la inseguridad social.

En este contexto, el gobierno enfrenta una paradoja: mantiene respaldo en sectores empresariales e inversores internacionales, pero pierde legitimidad entre los votantes que lo llevaron al poder. El desafío de Milei será demostrar que su “terapia de shock” no es solo ideológica, sino capaz de mejorar la vida cotidiana.