el norte amazónico entra en la agenda energética nacional con un ambicioso proyecto de exploración hidrocarburífera liderado por ypfb
En una apuesta significativa por ampliar la frontera energética del país, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) inició el montaje del equipo para la perforación del pozo Tomachi-X1 de Investigación Estratigráfica (TMC-X1 I.E.), ubicado en el municipio de Filadelfia, provincia Manuripi, en el departamento de Pando. El avance de la instalación ya alcanza el 52%, y se estima que la perforación comience en las próximas semanas.
Con una inversión superior a los 271,7 millones de bolivianos, este proyecto forma parte del plan de exploración de la cuenca Madre de Dios, una región considerada como frontera energética no tradicional. La zona se encuentra próxima a la cuenca de Camisea en el Perú, lo que incrementa su interés estratégico por la posible existencia de hidrocarburos líquidos.
Fernando Arteaga Pinto, gerente nacional de Exploración y Explotación de YPFB, destacó que el objetivo principal del pozo Tomachi-X1 es identificar formaciones con potencial hidrocarburífero, particularmente en reservorios de baja permeabilidad del Devónico Superior, hasta alcanzar la formación Tomachi, roca generadora clave ubicada a aproximadamente 3.250 metros de profundidad.
“El objetivo de esta perforación es determinar la presencia de hidrocarburos líquidos en esta zona limítrofe con Perú, en un área que comparte características geológicas similares con Camisea. Si encontramos indicios positivos, iniciaríamos una investigación horizontal que podría confirmar nuevos niveles productivos”, explicó Arteaga.
El traslado del equipo de perforación BLD-7 Rig, con una potencia de 2.000 caballos de fuerza, fue una operación logística compleja que recorrió 1.734 kilómetros desde Santa Cruz de la Sierra, atravesando localidades como Montero, Trinidad, Guayaramerín y Riberalta, hasta llegar al sitio de la perforación en la comunidad Empresiña. Este equipo es capaz de perforar en condiciones geológicas exigentes, lo que lo convierte en una herramienta clave para alcanzar los objetivos técnicos del proyecto.
El área Cobija, donde se ubica el prospecto Tomachi-X1, tiene una extensión de un millón de hectáreas y es exclusiva de YPFB. Además, colinda con zonas de gran importancia económica y ambiental, como las áreas de producción y exportación de castaña. Por esta razón, YPFB ha asumido un compromiso riguroso con el monitoreo ambiental, cumpliendo con la normativa vigente y buscando minimizar el impacto de las actividades sobre los ecosistemas amazónicos.
“Estamos trabajando con extremo cuidado para respetar el entorno natural y cumplir con todas las obligaciones ambientales. Nuestra operación está sujeta a constante fiscalización y monitoreo, y esto nos permite avanzar sin comprometer la biodiversidad ni la economía local”, subrayó Arteaga.
La perforación del Tomachi-X1 también representa una fuente de dinamismo económico para la región. Según datos de la estatal petrolera, el proyecto genera empleo directo e indirecto para decenas de habitantes de Filadelfia y comunidades aledañas, promoviendo oportunidades laborales en áreas técnicas, logísticas y de servicios.
Más allá del interés energético, esta iniciativa refuerza la presencia institucional de YPFB en el norte amazónico del país, una región históricamente marginada en términos de inversión estatal. Con esta apuesta por la exploración en Pando, Bolivia da un paso hacia la diversificación de sus zonas productivas y abre la puerta a futuros desarrollos que podrían consolidar la soberanía energética nacional.
La cuenca Madre de Dios es una de las más prometedoras del país, pero también una de las menos exploradas. El éxito de Tomachi-X1 no sólo confirmaría la existencia de hidrocarburos en esta región, sino que abriría una nueva etapa para la industria petrolera boliviana, con implicaciones tanto económicas como geopolíticas.
