La falta de combustible en Cobija empuja a mototaxistas y conductores a buscar gasolina en Brasil. Las largas filas y la reventa elevaron los costos del transporte en la capital pandina.
Un casco para motociclistas o portar el cinturón de seguridad en un vehículo son las únicas exigencias para cargar gasolina en las ciudades brasileñas de Epitaciolândia y Brasileia. Esa alternativa se convirtió en la salida inmediata para decenas de habitantes de Cobija que ya no encuentran combustible con regularidad en surtidores bolivianos.
La escasez de gasolina en la capital de Pando provocó filas que se prolongan durante días enteros. Muchos conductores aseguran haber esperado hasta tres jornadas sin éxito, mientras otros optaron por cruzar la frontera y abastecerse directamente en territorio brasileño.
En estaciones de servicio del vecino país, la gasolina común se comercializa a 7,20 reales y la premium a 7,50. Con el tipo de cambio paralelo utilizado en la zona fronteriza, el litro termina siendo más accesible que la gasolina revendida clandestinamente en Cobija, donde una botella de dos litros alcanza los 40 bolivianos.
“Mucha gente está yendo a comprar al lado brasilero, pero otros prefieren hacer su cola y esperar que llegue la gasolina. Yo fui al otro lado, porque a estos maleantes de los revendedores no les voy a comprar”, relató Alberto Núñez, mototaxista de la capital pandina.
La situación golpeó directamente al transporte urbano. Los mototaxistas aseguran que ya no pueden mantener tarifas fijas debido al incremento en sus gastos diarios para conseguir combustible. El cobro de los pasajes ahora depende de la distancia y de la disponibilidad de gasolina.
“Después de la subida de la gasolina, subimos a 8 bolivianos, pero ahora que tenemos que ir a Brasil a comprar ya no alcanza. Estamos negociando con los pasajeros porque ellos tampoco quieren pagar mucho. A veces cobramos 10 o 12 bolivianos; si es lejos, 15 o 20”, explicó Núñez.
El conductor también señaló que los viajes al aeropuerto pasaron de 15 a 25 bolivianos en menos de una semana. En el caso de vehículos particulares, las tarifas fluctúan entre 50 y 70 bolivianos, mientras que un traslado hasta territorio brasileño ronda los 20 bolivianos.
Cobija enfrenta una situación distinta al resto de las capitales del país por su ubicación fronteriza. La facilidad para cruzar hacia Brasil permitió que cientos de ciudadanos encuentren combustible fuera de Bolivia, aunque eso implique pagar más y depender de otro mercado para continuar trabajando y movilizándose.
























