La eliminación del tipo de cambio fijo impulsa un esquema flexible que busca corregir desequilibrios, transparentar el mercado y estabilizar precios tras años de presión sobre las reservas.
El Banco Central de Bolivia (BCB) confirmó la puesta en marcha de un nuevo régimen cambiario que sustituye al tipo de cambio fijo aplicado desde 2011. La decisión, presentada por el presidente de la entidad, David Espinoza, marca un cambio significativo en la política económica del país y responde al deterioro de las reservas internacionales y a la necesidad de un sistema más adaptable.
Espinoza señaló que el tipo de cambio fijo, utilizado durante más de una década, generó un conjunto de distorsiones que afectaron la actividad comercial y limitaron la capacidad de reacción ante los cambios del mercado internacional. El contexto actual, con menor disponibilidad de divisas y mayor volatilidad externa, obligó a replantear la estrategia.
El titular del BCB explicó que el nuevo esquema permitirá que la cotización del dólar se ajuste con mayor libertad según las condiciones reales del mercado. Afirmó que este enfoque facilitará la corrección de desequilibrios tanto en la balanza de pagos como en el comercio exterior, al tiempo que contribuirá al objetivo institucional de controlar la inflación. “Nuestro propósito es que los precios retornen a niveles adecuados, y el tipo de cambio flexible es una herramienta esencial para ello”, indicó.
Como parte del proceso de transición, el BCB continuará publicando cada día un valor referencial del dólar basado en las operaciones efectivas de compra y venta realizadas por las Entidades de Intermediación Financiera (EIF). La autoridad monetaria destacó que esta difusión de datos forma parte de una política de transparencia destinada a fortalecer la confianza del público y del sector privado.
La cotización más reciente del Banco Central establece un valor de compra de 7,85 bolivianos por dólar y un valor de venta de 9,32 bolivianos. Estas cifras marcan un quiebre respecto al tipo de cambio oficial de 6,96 bolivianos, vigente durante más de trece años, cuando las reservas internacionales eran significativamente más robustas y la oferta de divisas estaba garantizada.
El anuncio de la flexibilización cambiaria se da en un ambiente en el que persisten inquietudes sobre la disponibilidad de dólares y la diferencia entre las cotizaciones del mercado formal e informal. La autoridad monetaria confía en que el nuevo esquema reducirá esa brecha y permitirá un flujo más ordenado de divisas dentro del sistema financiero.
