Por 165 votos a favor, siete en contra y 12 abstenciones, la Asamblea General de la ONU aprobó una vez más la resolución que insta a Estados Unidos a levantar el bloqueo contra Cuba, vigente desde 1960.
La novedad de esta 33.ª votación fue el giro político de países latinoamericanos que históricamente habían apoyado la moción.
Argentina votó en contra por primera vez, sumándose a Estados Unidos, Israel, Ucrania y Paraguay, mientras que Costa Rica se abstuvo, rompiendo tres décadas de respaldo constante.
El cambio de postura se interpreta como un alineamiento con Washington, en medio de la recomposición geopolítica de la región.
El texto, impulsado por Cuba desde 1992, denuncia el impacto humanitario del embargo y reclama el fin de leyes estadounidenses que restringen operaciones comerciales y financieras.
Durante el debate, el embajador estadounidense Mike Waltz afirmó que “no hay bloqueo” y pidió abstenerse o votar en contra.
La Habana recibió el resultado con una mezcla de satisfacción y advertencia: aunque mantiene el apoyo mayoritario, la pérdida de votos refleja un entorno internacional más polarizado.
En 2024, el texto había obtenido 187 votos a favor, solo dos en contra y una abstención.
Organismos regionales como la CELAC y el Caricom reiteraron su apoyo a Cuba, mientras que Irán y Sudáfrica calificaron el embargo como “una medida inhumana”.
El nuevo mapa de votos muestra que el consenso hemisférico se ha resquebrajado.
