El exmandatario advirtió desde su cuenta oficial en X, @evoespueblo, que dirigentes sindicales y movimientos populares enfrentan persecución, detenciones y operaciones políticas impulsadas por intereses extranjeros.


El expresidente de Bolivia, Evo Morales, lanzó nuevas acusaciones contra el gobierno de Rodrigo Paz y denunció que en el país se desarrolla una política de represión destinada a contener las protestas sociales y neutralizar a las organizaciones populares que cuestionan la actual administración.
A través de su cuenta oficial en X, @evoespueblo, Morales aseguró que las movilizaciones registradas en diferentes regiones del país son consecuencia del rechazo ciudadano al modelo económico impulsado por el gobierno. Según afirmó, la respuesta estatal ha sido la persecución judicial, las aprehensiones de dirigentes y la intervención de fuerzas policiales y militares.
“El gobierno está criminalizando la protesta social para intentar frenar la sublevación popular”, escribió el exmandatario en una de sus publicaciones.
Morales sostuvo que las acciones ejecutadas por el Ejecutivo no buscan resolver las demandas de los sectores movilizados, sino imponer miedo mediante detenciones y procesos judiciales. Entre los casos denunciados mencionó el mandamiento de aprehensión contra Mario Argollo, secretario ejecutivo de la COB, además de otros representantes sindicales vinculados a las protestas.
El líder del MAS expresó solidaridad con los detenidos y afirmó que las organizaciones sociales enfrentan una etapa de hostigamiento político. “Que pare la persecución y que liberen a todos los detenidos”, señaló en sus mensajes difundidos en redes sociales.
En sus declaraciones, Morales también denunció una supuesta estrategia internacional contra Bolivia y aseguró que existe interés extranjero sobre las reservas de litio del país. El expresidente afirmó que Estados Unidos busca intervenir políticamente para controlar los recursos naturales estratégicos y debilitar a los movimientos populares.
“El imperio norteamericano quiere apropiarse del litio y eliminar físicamente a quienes defienden la soberanía del país”, sostuvo el exmandatario en la publicación realizada desde @evoespueblo.
Según Morales, la campaña en su contra se desarrolla mediante acusaciones políticas, ataques mediáticos y señalamientos de terrorismo y narcotráfico contra dirigentes y sectores movilizados. Afirmó que esas acusaciones forman parte de una estructura utilizada históricamente contra gobiernos y movimientos populares de América Latina.
El exjefe de Estado también apuntó contra Israel y ocho gobiernos extranjeros a los que acusó de respaldar políticamente a la administración de Rodrigo Paz. Señaló que esas alianzas internacionales buscan sostener un modelo económico cuestionado por organizaciones sociales y sindicatos bolivianos.
Para Morales, las denuncias impulsadas desde el oficialismo pretenden deslegitimar las protestas y presentar a los movimientos sociales como una amenaza para el país. En contraste, aseguró que las movilizaciones representan una reacción legítima de sectores afectados por la situación económica y las decisiones gubernamentales.
Las declaraciones del expresidente tuvieron repercusión inmediata en organizaciones sindicales y sectores afines al MAS, donde comenzaron a multiplicarse los pronunciamientos de respaldo a Morales y a los dirigentes investigados o detenidos.
Diversas organizaciones sociales reclamaron garantías constitucionales, respeto a la protesta y el cese de las aprehensiones contra representantes sindicales. También denunciaron que existe un clima de presión política sobre quienes cuestionan al gobierno.