El aviso llegó antes del aterrizaje del jet en Viru Viru; el funcionario lo elevó al nivel ministerial y quedó expuesto tras conocerse el caso, en medio de reclamos por seguridad.
El caso del ingreso de un jet con 32 maletas incorpora un registro previo que ubica al edecán del ministro de Gobierno como receptor directo de la alerta y responsable de su traslado interno. La advertencia fue emitida antes del aterrizaje de la aeronave y contenía datos operativos que, según la declaración presentada, permitían una verificación inmediata. Tras la difusión pública del hecho, la exposición de esa cadena de información derivó en temor por la seguridad del funcionario.
El antecedente fue detallado por el teniente de Policía Marvin Manzaneda, quien señaló que el 29 de noviembre recibió información desde Brasil a través de un agregado policial. Indicó que, mientras el avión descendía en el aeropuerto de Viru Viru, envió los mensajes al edecán y realizó una llamada para precisar el contenido.
“Le reenvío en su totalidad todos los mensajes (…) y también lo llamo para darle todos los detalles”, declaró, al describir el procedimiento que aplicó en ese momento. Aclaró que su acción tuvo carácter informativo, orientada a dejar constancia del reporte y permitir su traslado a la autoridad competente.
“Yo le llamé para dar parte de toda esa información”, sostuvo, al enfatizar que los datos incluían referencias específicas sobre movimientos que consideró irregulares y posibles ubicaciones vinculadas con quienes transportaban la carga.
Con la recepción de ese reporte, el edecán quedó como el punto de ingreso de la información al entorno ministerial. La secuencia ubica la advertencia dentro del Ministerio de Gobierno antes de que el caso fuera expuesto semanas después, cuando se denunció públicamente la existencia de las 32 maletas.
Ese intervalo entre la comunicación inicial y la difusión del caso generó observaciones sobre las decisiones adoptadas tras la alerta. El testimonio del oficial introduce un elemento verificable que ahora forma parte del análisis dentro del proceso investigativo.
Como sustento, Manzaneda informó que entregó su teléfono celular al Ministerio Público para su revisión. “He presentado mi declaración y he entregado mi dispositivo celular para que se corrobore que estoy diciendo la verdad”, afirmó, al detallar que el equipo contiene los registros de mensajes, horarios y contactos.
La exposición del circuito de información tuvo efectos posteriores. Al quedar identificado como receptor de la alerta, el edecán pasó a estar vinculado públicamente con el caso, lo que generó preocupación por su seguridad personal en un escenario que involucra información sensible.
“Temo por mi vida, por mi seguridad y la de mi familia”, manifestó el oficial, al referirse a las consecuencias tras la revelación de los hechos y a la falta de medidas de protección.
El teniente también solicitó que se establezca con precisión el recorrido de la información dentro del Ministerio de Gobierno y que se conozca qué acciones se dispusieron luego de que el edecán recibió la advertencia. “He dado a conocer esa información, claro y sencillo. No me la he guardado”, indicó.
Desde la red DTV, el periodista Junior Arias Paravicini afirmó en su programa “Detrás de la Verdad”: “La alerta llegó antes del aterrizaje y entró al entorno del ministro. Hoy, tras hacerse público, el denunciante dice que teme por su vida y no tiene garantías”.
El proceso mantiene bajo observación a la exdiputada Laura Rojas y al juez Evert Zeballos, señalados en relación con el traslado y resguardo de la carga, mientras la investigación incorpora este nuevo antecedente.
