El FMI anticipa una caída del 3,3% en 2026 con inflación por encima del 20%. Bolivia pasa de bajo crecimiento a contracción en un contexto regional mayormente positivo.


Bolivia enfrenta un cambio en su desempeño económico entre 2025 y 2026. El país pasó de registrar un crecimiento de 1,5% con una inflación de 20,4% en 2025 a una proyección de caída del Producto Interno Bruto de -3,3% y una inflación de 20,7% en 2026, según el informe de perspectivas del Fondo Monetario Internacional. Los datos muestran una transición desde un escenario de bajo crecimiento hacia una contracción económica con precios elevados.
La variación en el crecimiento implica una reducción directa de la actividad económica. Sectores vinculados al comercio, servicios y producción operan con menor dinamismo, lo que se traduce en menor circulación de dinero y menor generación de ingresos. En este contexto, la economía pierde capacidad de expansión y entra en terreno negativo.
El comportamiento de los precios refuerza esta situación. La inflación proyectada para 2026 se mantiene por encima del 20%, en niveles similares a los de 2025. Esto indica que el aumento sostenido de precios no se corrige, sino que continúa afectando el poder adquisitivo de la población. Los ingresos mantienen menor capacidad de compra frente a bienes y servicios básicos.
El impacto se extiende al empleo. El FMI prevé que la tasa de desempleo aumente de 3,3% en 2025 a 4,5% en 2026. Este incremento refleja una desaceleración en la creación de puestos de trabajo y una mayor presión sobre el mercado laboral, en un entorno donde la economía reduce su tamaño.
En el sector externo, Bolivia mostraría un cambio en su balance de cuenta corriente, pasando de un déficit de -1,9% del PIB en 2025 a un superávit de 1,2% en 2026. Este resultado se asocia a una disminución de importaciones y menor demanda interna, más que a un incremento en la capacidad exportadora. Es un ajuste vinculado a la caída de la actividad económica.
El escenario boliviano se diferencia del contexto regional. El FMI proyecta que América Latina crecerá en promedio 2,3% en 2026. Países como Perú (2,8%), Colombia (2,3%) y Chile (2,4%) mantendrán crecimiento. Brasil alcanzaría 1,9% y México 1,6%. Argentina, pese a su nivel de inflación, crecería 3,5%.
En comparación, Bolivia figura entre los países con menor desempeño económico en Sudamérica. La combinación de contracción económica e inflación elevada no es común en la región, donde la mayoría de economías mantiene crecimiento positivo.
En términos de inflación, Bolivia se ubica entre los niveles más altos, solo por debajo de Venezuela, que proyecta 387% para 2026. Sin embargo, el caso venezolano difiere en que presenta crecimiento económico positivo, mientras Bolivia enfrenta una caída del producto.
Los datos del FMI muestran una economía que reduce su nivel de actividad, mantiene presión sobre los precios y presenta un deterioro en el empleo. La evolución de los indicadores entre 2025 y 2026 confirma un cambio en la tendencia económica del país.