El gremio de conductores fija un plazo perentorio para que el Ministerio de Hidrocarburos e YPFB transparenten los motivos reales del problema y el quiebre de los convenios sectoriales.
El transporte pesado y urbano unificó su postura ante la crisis de los carburantes. La Confederación de Choferes otorgó dos días al Gobierno central para concertar una mesa de trabajo técnica donde se expliquen las razones por las cuales el suministro no se regulariza en los surtidores.
Los choferes denuncian que los acuerdos pactados semanas atrás quedaron en papel mojado. Las bases exigen respuestas operativas y rechazan los discursos justificativos del gabinete económico, apuntando a una mala previsión en la importación y logística de distribución.
Lucio Gómez, ejecutivo de la confederación, manifestó la urgencia del sector por conseguir datos fidedignos sobre la situación de los inventarios: “Digan la verdad. Solo ustedes saben por qué no se está cumpliendo. Necesitamos reunirnos en el término de 48 horas para que nos den una respuesta”.
De vencerse el plazo el viernes, la dirigencia convocará a un ampliado nacional de emergencia. En esa instancia se analizarán las propuestas de las distintas regiones para presionar por una solución definitiva.
