La capital pandina reportó una subida de precios del 6,78% en junio, superando el promedio nacional y reflejando los efectos de la crisis económica, los bloqueos y la especulación.
Cobija, capital del departamento de Pando, se ubicó entre las ciudades con mayor inflación del país durante el mes de junio. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) en esta región alcanzó un alarmante 6,78%, superando ampliamente la media nacional del 5,21% y confirmando que los efectos de la crisis logística y política impactaron con fuerza en las zonas más alejadas.
Los datos fueron presentados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que realizó más de 54.000 cotizaciones de precios en las nueve capitales departamentales y sus áreas metropolitanas. De todos los registros, Cobija se posicionó como la segunda ciudad con mayor variación de precios después de Oruro, donde se registró un 8,45%.
“Estamos atravesando una etapa difícil. Los bloqueos, la escasez de combustible y los problemas con el transporte afectaron particularmente a Cobija, que ya de por sí sufre por su lejanía geográfica y dependencia del abastecimiento externo”, señaló Humberto Arandia, director del INE.
El informe destaca que el comportamiento inflacionario está vinculado directamente a las protestas impulsadas por sectores afines al expresidente Evo Morales, cuyas movilizaciones generaron cortes de ruta prolongados entre mediados de mayo y junio. Estos bloqueos provocaron un aumento inmediato en los precios de productos esenciales.
La carne de res, el pollo, los almuerzos preparados y hortalizas como la cebolla y la papa encabezaron la lista de alimentos que más subieron en junio. En una ciudad como Cobija, donde los productos llegan con dificultad desde otras regiones, el encarecimiento fue aún más notorio.
A nivel nacional, la inflación acumulada hasta junio llegó al 15,53%, un registro inusualmente alto para Bolivia, que históricamente se ha mantenido entre los países con menor variación de precios en la región. Esta cifra ha generado preocupación entre analistas y ciudadanos, que ya sienten el deterioro de su capacidad de compra.
En conferencia de prensa, Arandia explicó que la inflación registrada fue moderada gracias a que los precios comenzaron a normalizarse tras el levantamiento de los bloqueos. “Si no se hubiese dado esa desmovilización, el IPC podría haber sido aún más elevado”, aseguró.
Aun así, el golpe ya está hecho. En las calles de Cobija, comerciantes y familias relatan cómo los precios subieron sin previo aviso. “El kilo de pollo pasó de 16 a 23 bolivianos en una semana”, comentó una vendedora del mercado central. “Las verduras llegan caras y maltratadas”, añadió otra comerciante.
El impacto también se sintió en otros rubros, como los bienes y servicios diversos, la salud y el transporte. El alza del dólar y la presión cambiaria incidieron en los precios de productos importados, generando un encarecimiento en artículos básicos y medicamentos.
