El mandatario responsabilizó a los movilizados por muertes, desabastecimiento y tensión social. Además, anunció que no sostendrá reuniones con quienes calificó como “vándalos” y ligados a intereses ilícitos.
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, endureció su discurso contra los sectores que mantienen bloqueos en distintas rutas del país y descartó cualquier posibilidad de abrir negociaciones con quienes participan de las protestas. La declaración presidencial elevó aún más la confrontación política y social en un escenario marcado por escasez de combustible, problemas de abastecimiento y reclamos ciudadanos.
“No voy a dialogar con vándalos”, afirmó el jefe de Estado durante una intervención en la que acusó a los movilizados de provocar muertes y afectar directamente a trabajadores, comerciantes y pacientes que requieren atención médica urgente. El mandatario sostuvo que las medidas de presión están golpeando a familias que dependen del comercio diario para sobrevivir.
En su mensaje mencionó a comerciantes de la feria 16 de Julio de El Alto, así como a vendedoras de mercados populares de Oruro, señalando que miles de personas están siendo perjudicadas por el cierre de carreteras. Según dijo, el país necesita “reencuentro” y “reconciliación”, aunque al mismo tiempo cerró las puertas a cualquier acercamiento con quienes participan de las movilizaciones.
Paz aseguró que existen personas interesadas en “desestabilizar” Bolivia y relacionó el conflicto con estructuras del narcotráfico. El mandatario afirmó que la reciente captura de un personaje vinculado a actividades ilícitas provocó reacciones de grupos que buscan recuperar poder político y económico. “Intereses particulares de retornar al viejo orden y al pasado” estarían detrás de las protestas, manifestó.
El presidente también responsabilizó a los bloqueos por la muerte de personas que no pudieron acceder a atención médica debido al cierre de caminos. Relató el caso de una mujer que falleció luego de que una ambulancia no pudiera salir de Guanay y el de una joven en El Alto que, según explicó, tampoco recibió asistencia a tiempo. “El bloqueo es sinónimo de muerte”, declaró.
La postura gubernamental generó críticas debido a la negativa de abrir una mesa directa con los sectores movilizados. Mientras continúan las filas por carburantes y crecen las dificultades para el transporte de alimentos, diferentes organizaciones y ciudadanos cuestionan que el Ejecutivo responda al conflicto con acusaciones y amenazas judiciales en lugar de impulsar negociaciones.
Durante su discurso, Paz expresó respaldo a dirigentes vecinales que no apoyan los bloqueos y denunció actos de intimidación contra representantes sociales. Aseguró que algunas personas “marcan casas” para silenciar voces críticas dentro de los distritos y comparó esas acciones con métodos utilizados durante las dictaduras.
El mandatario incluso recordó el asesinato del sacerdote y periodista Luis Espinal para referirse a hechos de violencia política y persecución. Según afirmó, el país no puede repetir episodios de intolerancia y amedrentamiento.
En la parte final de su intervención, Paz lanzó una advertencia directa contra quienes participan de las protestas. Señaló que las personas que tengan procesos pendientes o “deudas con la justicia” deberán responder ante las autoridades tarde o temprano.
