La operación en Yapacaní marca un hito en la reactivación del potencial hidrocarburífero de Santa Cruz y aporta al abastecimiento energético del país.
Con el inicio de la prueba de producción extendida en el pozo Sirari West X1 (SIR-WX1), Bolivia suma un nuevo yacimiento activo a su matriz energética. Ubicado en el municipio de Yapacaní, provincia Ichilo del departamento de Santa Cruz, el pozo ha comenzado a aportar 300 barriles por día de petróleo crudo, consolidando su potencial como una fuente estratégica para el abastecimiento interno.
El pozo exploratorio descubrió petróleo en la arenisca Sara de la formación El Carmen, una zona profunda del subsuelo cruceño que ha revelado condiciones geológicas favorables para la producción sostenida. La operación es ejecutada por YPFB Andina S.A., subsidiaria de la estatal petrolera, que informó que la producción actual es parte de una fase de prueba extendida que se prolongará durante 45 días.
Raúl Giraudo, gerente general de la empresa, indicó que esta etapa tiene por objetivo recopilar información técnica del reservorio, medir la estabilidad del caudal y establecer los parámetros que definirán la viabilidad comercial del proyecto. “Se trata de producción temprana. En paralelo ya se trabaja en las facilidades de producción y, si los resultados son positivos, la producción definitiva podría comenzar en octubre”, afirmó.
Actualmente, el crudo de 34° API extraído en Sirari West X1 es transportado en camiones cisterna hacia las refinerías de YPFB, donde es procesado para obtener diésel, gasolina y otros derivados. Estos volúmenes no solo refuerzan el suministro nacional, sino que también reducen la presión sobre las importaciones de combustibles, contribuyendo a una mayor autosuficiencia energética.
La puesta en marcha de esta prueba marca un avance significativo para la región de Santa Cruz, que retoma protagonismo en el mapa energético nacional. Con una inversión aproximada de 13 millones de dólares, el proyecto de Sirari representa también una apuesta por la reactivación económica local, generando empleo, servicios asociados y dinamismo en la zona de influencia.
La operación fue habilitada tras el retiro del equipo de perforación y el acondicionamiento de la planchada, trabajos técnicos necesarios para garantizar la seguridad y el rendimiento del proceso. La etapa de prueba extendida es clave dentro del ciclo de exploración, ya que permite ajustar criterios técnicos, evaluar el comportamiento del pozo en el tiempo y definir su potencial de largo plazo.
YPFB Andina proyecta para esta gestión una inversión de 92,3 millones de dólares destinados a actividades de desarrollo, nuevas exploraciones y construcción de infraestructura de apoyo a la producción. En ese contexto, Sirari West X1 se posiciona como uno de los hitos del año en materia energética.
