La prolongada interrupción de rutas que conectan al occidente con el norte amazónico golpea a Pando. La escasez de combustible paraliza servicios básicos y complica la vida diaria de miles de familias.
La ciudad de Cobija atraviesa una severa escasez de gasolina y diésel a causa de los bloqueos de caminos que persisten desde hace más de un mes en distintos puntos del país, principalmente en el departamento de La Paz. La interrupción de las rutas de abastecimiento ha provocado que varios surtidores dejen de operar o trabajen con reservas mínimas, generando largas esperas e incertidumbre entre la población.
La falta de carburantes comenzó a impactar directamente en servicios considerados esenciales. Ambulancias, vehículos de emergencia y carros recolectores de residuos enfrentan dificultades para mantener su funcionamiento regular debido a la reducción de combustible disponible. La situación también afecta a conductores particulares, transportistas y trabajadores que dependen de la movilidad para cumplir sus actividades cotidianas.
El problema alcanza además al sector educativo. Padres de familia, estudiantes y personal de distintas unidades educativas reportan complicaciones para desplazarse, especialmente en zonas donde el transporte es limitado y depende de un suministro constante de gasolina y diésel.
Vecinos consultados expresaron su preocupación por el agravamiento de la crisis y advirtieron que la falta de combustible comienza a generar alteraciones en la rutina diaria de la población. “Cada día es más difícil conseguir gasolina”, señalaron ciudadanos que aguardan durante horas en busca de abastecimiento.
Mientras los bloqueos continúan, la demanda de una respuesta inmediata crece en Pando. Organizaciones sociales, transportistas y habitantes de Cobija solicitan a las autoridades nacionales adoptar medidas que permitan restablecer el flujo de carburantes hacia la región amazónica.
La escasez se produce en un momento de alta dependencia logística para el departamento, cuya conexión con los principales centros de distribución resulta fundamental para garantizar el funcionamiento de servicios públicos, actividades productivas y el abastecimiento regular de combustible para la población.
