La Verde sufrió un inesperado revés logístico en Maturín, donde autoridades venezolanas impidieron su partida hacia La Paz sin justificación clara.
La Selección Boliviana vivió una noche tensa y frustrante tras el partido ante Venezuela en Maturín. A pesar de tener todo listo para el viaje de retorno a La Paz, las autoridades aeroportuarias locales negaron el permiso de despegue del avión chárter contratado por la Federación Boliviana de Fútbol (FBF), lo que obligó a la delegación a regresar a su hotel en horas de la madrugada.
“Volvemos al hotel, no sabemos qué pasa”, fue el mensaje de uno de los enviados especiales a eso de la 01:42. El desconcierto reinó en el grupo boliviano, que aguardó en el aeropuerto hasta pasadas las 02:00 sin recibir explicaciones convincentes.
Preparativos alterados en plena cuenta regresiva
La inesperada retención del plantel nacional complica severamente los planes previos al partido contra Chile, programado para este martes en el estadio de El Alto.
El arribo a La Paz estaba calculado para las primeras horas del sábado, de modo que el equipo pudiera descansar, recuperarse y comenzar los entrenamientos ese mismo día.
Ahora, con el itinerario roto y sin certeza de cuándo podrán despegar, el cuerpo técnico se ve obligado a reorganizar toda la planificación, a contrarreloj y bajo un ambiente de cansancio acumulado e incertidumbre.
Villegas señala posible intencionalidad y exige respeto
El director técnico de la Verde, Óscar Villegas, expresó con firmeza su indignación por lo ocurrido.
Desde el mismo aeropuerto, afirmó que habían advertido con anticipación este tipo de trabas y por ello solicitaron respaldo institucional desde Bolivia.
“No nos sorprende. Lo advertimos y pedimos apoyo para evitarlo”, sostuvo. Además, fue tajante al pedir que no molesten a los jugadores si, de forma repentina, se habilita el vuelo a horas intempestivas: “No los despierten a las 4 o 5 de la mañana, necesitamos cuidar su descanso”, dijo.
Malestar en la delegación y pronunciamiento de autoridades
El episodio no pasó desapercibido para las autoridades bolivianas presentes en Venezuela. El embajador de Bolivia en Venezuela, Sebastián Michel, así como representantes de la FBF, reaccionaron con preocupación y manifestaron su rechazo por lo sucedido. Se prevé la presentación de un reclamo oficial ante la Conmebol y la FIFA por este obstáculo que, aseguran, va más allá de lo deportivo.
Entre los dirigentes crece la percepción de que hay una intención deliberada de perjudicar a Bolivia, especialmente considerando que ambas selecciones disputan de forma directa el séptimo lugar en la tabla, que otorga el derecho al repechaje mundialista.
Esta no es la primera señal de alerta para la delegación boliviana. Días antes del partido, la Federación Venezolana de Fútbol modificó la fecha del encuentro, inicialmente pautado para el jueves, trasladándolo al viernes. Aquello ya había sido interpretado como un intento por afectar la preparación del equipo nacional.

