DOS SIGLOS DE MEMORIA Y SANGRE EN TERRITORIO BOLIVIANO


Desde la fundación de la República hasta su Bicentenario, Bolivia avanza entre traiciones, luchas populares, dictaduras y renacimientos, en una historia escrita por el dolor y la esperanza de su pueblo.

Por Marco Antonio Santivañez Soria

No nació rica, ni libre, ni en paz. Bolivia fue alumbrada por la sangre de sus pueblos originarios, por los gritos sofocados de las mujeres quechuas, por la última exhalación de los esclavos africanos en Potosí, y por la voluntad inquebrantable de hombres y mujeres que se negaron a seguir arando la tierra para los reyes.

La fundación de la República, aquel 6 de agosto de 1825, fue el principio de un camino difícil, un andar sin tregua, donde cada paso de independencia fue seguido por cadenas nuevas, donde el pueblo luchó, resistió y cayó mil veces, pero jamás se rindió.

1825: NACER CON CICATRICES

El Acta de Independencia del Alto Perú proclamó la soberanía de una nueva nación que llevaba el nombre de Simón Bolívar.

Fue un acto de fe, más que una declaración real de autonomía. El país nacía desangrado por la guerra de liberación, sin industria, sin escuelas, sin Estado moderno, y con una aristocracia criolla que reemplazó a los virreyes sin transformar la lógica de exclusión que imperaba en estas tierras desde el siglo XVI, desterrando los pedidos de igualdad y libertad de los Libertadores Simón Bolívar y José Antonio de Sucre, que también fueron traicionados.

La mayoría indígena —aymaras, quechuas, guaraníes, mojeños, chiquitanos— quedó fuera del pacto republicano. No votaban. No decidían. No eran ciudadanos.

La república nació para unos pocos. Y los pueblos indígenas siguieron pagando tributos, como en la colonia, y siendo obligados a trabajar en condiciones de semi-esclavitud.

SIGLO XIX: REPÚBLICA DE MINORÍAS, SAQUEO Y TRAICIONES

Durante el siglo XIX, Bolivia fue gobernada por una élite mestiza y criolla, profundamente conservadora, que utilizó al Estado para enriquecerse y proteger sus intereses.

El país pasó por 70 cambios de gobierno en apenas 100 años. Golpes, pronunciamientos, dictaduras de facto, guerras fratricidas entre militares con ínfulas de salvadores.

Y cada vecino aprovechó el desgobierno. En 1879, Chile invadió el Litoral boliviano para quedarse con el salitre. La Guerra del Pacífico fue un desastre militar y un crimen diplomático. Bolivia perdió su salida soberana al mar.

Pero no fue la única amputación. Brasil nos arrebató el Acre en 1903; Argentina se apropió del Chaco Boreal; Perú ocupó zonas en el norte. Al final del siglo XIX, el país había perdido más de la mitad de su territorio original.

Los “barones de la plata” como Aniceto Arce y Gregorio Pacheco dominaron la economía, y con ella, la política.

Eran presidentes y empresarios al mismo tiempo. Más tarde, el estaño reemplazaría a la plata como motor económico, pero el patrón sería el mismo: la riqueza en manos de unos pocos, la pobreza repartida entre millones.

1932-1935: LA GUERRA DEL CHACO Y EL DESPERTAR POPULAR

La Guerra del Chaco contra Paraguay fue una guerra absurda, innecesaria, provocada por intereses extranjeros —la Standard Oil y la Shell— que buscaban controlar el subsuelo. Más de 60.000 bolivianos murieron por un territorio árido donde nunca se encontró petróleo.

El dolor de esa guerra generó rabia. Y con la rabia, surgió una nueva conciencia. Soldados que volvieron del frente se organizaron en sindicatos.

Se fundaron partidos de masas. Nació la Central Obrera Boliviana (COB). Por primera vez, la política comenzó a hablar el lenguaje del obrero, del campesino, del indígena.

1952: LA REVOLUCIÓN DE LOS MINEROS Y CAMPESINOS

La Revolución Nacional de 1952, impulsada por el MNR, fue un hito. Se nacionalizaron las minas. Se instauró el voto universal. Se desmanteló el ejército oligárquico. Se impulsó una reforma agraria. Fue la primera vez que el Estado boliviano pareció pertenecer al pueblo.

Pero los años pasaron, y el proyecto se fue desgastando. El poder fue cooptado nuevamente por sectores urbanos, blancos, alejados del mundo rural.

Las viejas lógicas resurgieron, más sutiles, más modernas. Las demandas indígenas, nuevamente, fueron postergadas.

1964-1982: LA NOCHE MILITAR

Desde 1964, con el golpe de René Barrientos, hasta 1982, Bolivia vivió una pesadilla de dictaduras. Golpes, asesinatos, exilios.

La represión fue sistemática. Las universidades fueron intervenidas. Los sindicatos, infiltrados. Las mujeres, silenciadas. Fue la época de Banzer, de García Meza, del Plan Cóndor.

Miles de bolivianos fueron torturados, desaparecidos o fusilados. La CIA entrenaba a los militares bolivianos. Los gobiernos obedecían órdenes de Washington. Bolivia era una república formal, pero una colonia de facto.

1982: DEMOCRACIA CON MULETAS

En 1982, volvió la democracia, pero llegó acompañada de una deuda externa impagable, inflación galopante y una economía en ruinas.

El retorno de Hernán Siles Zuazo fue digno pero impotente. En 1985, asumió Víctor Paz Estenssoro por cuarta vez, y aplicó el Decreto 21060.

El neoliberalismo no llegó con traje académico. Llegó con despidos masivos, con el cierre de COMIBOL, con privatizaciones, con el éxodo masivo de bolivianos hacia Argentina, España y Estados Unidos.

Entre 1985 y 2005, Bolivia fue rematada: YPFB, ENTEL, ENFE, LAB, la minería, las telecomunicaciones. Todo vendido a precio de saldo.

El Estado se volvió pequeño, ausente, incapaz. Y en ese vacío, creció el dolor, la desesperación y, otra vez, la resistencia.

2000-2005: EL PUEBLO VUELVE A LEVANTARSE

En abril de 2000, Cochabamba se alzó contra Bechtel y la privatización del agua. En octubre de 2003, El Alto dijo no a la exportación de gas por puertos chilenos. Las calles fueron trincheras. Los muertos, decenas. El presidente Sánchez de Lozada huyó a Miami. Mesa no resistió. Rodríguez Veltzé fue el interludio.

La calle pidió una nueva constitución. Un nuevo país. Y lo logró.

2006: EVO, LA HISTORIA CAMBIA DE COLOR

Evo Morales Ayma asumió la presidencia el 22 de enero de 2006. Fue la primera vez que un aymara, campesino, dirigente cocalero, se sentó en el Palacio Quemado. La oligarquía crujió. La historia, también.

En mayo de ese año, nacionalizó los hidrocarburos. Se recuperaron empresas estratégicas. Bolivia empezó a generar excedentes como nunca antes. La pobreza bajó del 60% al 30%. Se construyeron escuelas, hospitales, caminos. Se creó una nueva Constitución en 2009. Se fundó el Estado Plurinacional.

La Wiphala flameó junto a la tricolor. La Pachamama fue reconocida como sujeto de derecho. Las lenguas indígenas se incorporaron al sistema educativo. Se instauraron bonos sociales, y el país creció año tras año.

2019: GOLPE, MASACRE Y RESISTENCIA

Pero el poder nunca duerme. En 2019, tras unas elecciones cuestionadas sin pruebas sólidas por la OEA, las Fuerzas Armadas sugirieron la renuncia de Evo Morales. Lo que siguió fue un golpe de Estado. Jeanine Áñez, sin quórum ni mandato, se autoproclamó presidenta. Carlos Mesa, Camacho, Doria Medina y Tuto celebraron.

Senkata y Sacaba se tiñeron de sangre. Más de 30 muertos. Wiphalas quemadas. Racismo desatado. Persecución política. El Estado volvió a ser de los blancos, de los ricos, de los mismos.

2020: EL PUEBLO RECUPERA LA DEMOCRACIA

El 18 de octubre de 2020, con más del 55%, el MAS volvió al poder con Luis Arce Catacora. La economía se reactivó. Se juzgó a los responsables del golpe. Se impulsó la industrialización del litio. Bolivia empezó a hablar de futuro otra vez.

2025: EL BICENTENARIO ES UN ESPEJO

Doscientos años después, Bolivia se mira al espejo. Hay heridas. Hay cuentas pendientes. Hay dolor. Pero también hay esperanza. La esperanza de un país que no se vende. Que no olvida. Que no se rinde. La esperanza de los pueblos que resistieron más de cinco siglos y aún caminan.

El Bicentenario no es solo una fiesta. Es una promesa: de justicia, de dignidad, de soberanía real. No es un retorno a los Tuto, a los Manfred, a los Doria Medina. Es el renacimiento de una Bolivia plurinacional, rebelde, y profundamente humana, que camina a un nuevo mandato presidencial en democracia.

Felicidades Bolivia.