Trabajadores, campesinos y maestros se movilizaron en varios departamentos para exigir respuestas por salarios, combustibles, educación y rechazo a leyes que consideran perjudiciales para el país.


Las protestas sociales volvieron a tomar las calles y carreteras del país con movilizaciones protagonizadas por obreros, campesinos, maestros y organizaciones regionales que reclaman atención inmediata a sus demandas económicas y sociales. Las medidas de presión se concentraron principalmente en La Paz, El Alto, Cochabamba, Tarija, Potosí, Pando y Chuquisaca.
Los sectores movilizados denunciaron que la crisis económica golpea cada vez más a las familias trabajadoras, mientras el Gobierno continúa sin dar respuestas concretas a los pedidos planteados en distintos pliegos nacionales.
Entre las principales demandas figuran la reposición salarial, la anulación del denominado “50-50”, la abrogación de la Ley 1720, el abastecimiento regular de combustible y el rechazo a posibles procesos de privatización de empresas estratégicas y servicios básicos.
En Tarija, la Central Obrera Departamental ratificó que continuará con marchas y bloqueos en cumplimiento de las determinaciones asumidas por la Central Obrera Boliviana (COB). El dirigente Jaime Ortiz señaló que las movilizaciones seguirán mientras no exista atención a los reclamos de los trabajadores.
“Estamos cumpliendo con el tema de las marchas y bloqueos movilizados”, afirmó durante la protesta realizada en la capital tarijeña.
En Sucre, miles de personas participaron en una movilización convocada por la COD de Chuquisaca. Los dirigentes exigieron soluciones urgentes y advirtieron que las medidas podrían ampliarse si continúa la falta de respuestas del Ejecutivo.
Las organizaciones sociales señalaron que el país atraviesa un momento complicado por el incremento del costo de vida, los problemas de abastecimiento y la incertidumbre sobre nuevas normas anunciadas por el Gobierno.
En Cochabamba, campesinos de las 16 provincias marcharon para exigir la abrogación de la Ley 1720 y rechazar cualquier medida relacionada con la privatización de recursos naturales y empresas públicas.
El dirigente Richar Vallejos manifestó que las organizaciones campesinas no permitirán decisiones que afecten el patrimonio estatal.
“No vamos a permitir la privatización de ninguna empresa ni de ningún recurso”, sostuvo.
Los productores y transportistas también expresaron su molestia por las largas filas y la calidad del combustible distribuido en diferentes regiones.
“Ya no queremos hacer fila por combustible basura”, reclamó Vallejos durante la protesta.
El sector educativo también protagonizó movilizaciones. En Pando, maestros urbanos y rurales marcharon juntos contra el “50-50” y la descentralización educativa, señalando que los municipios rurales no cuentan con recursos suficientes para asumir mayores gastos.
Los dirigentes indicaron que las medidas impulsadas por el Gobierno podrían debilitar la educación pública y afectar a miles de estudiantes del área rural.
En Potosí, maestros urbanos realizaron bloqueos y un paro de 24 horas exigiendo reposición salarial y atención a sus demandas laborales.
Mientras tanto, en La Paz continuaron los puntos de bloqueo instalados por el Sindicato de Trabajadores Mineros de Corocoro, la Marka Muropilar y organizaciones campesinas de Omasuyos.
Desde Achacachi llegaron grupos de ponchos rojos para reforzar las medidas de presión en El Alto y otros sectores estratégicos.
Paralelamente, la COB, dirigentes de los Ponchos Rojos y el senador Nilton Condori firmaron un pacto de unidad para mantener las protestas y rechazar las leyes anunciadas por el Ejecutivo.