El transporte pesado de Santa Cruz descarta sabotaje externo en refinerías, atribuye la crisis del combustible a fallas de gestión y exige responsabilidades directas a la empresa estatal.


La determinación gubernamental de resguardar con efectivos militares las refinerías de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos fue respondida con dureza por la dirigencia del transporte pesado cruceño. Juan Yujra, portavoz del sector, afirmó que la medida no soluciona el problema de fondo y calificó la acción como una puesta en escena.
“Es un show. No resuelve la mala calidad del combustible”, sostuvo el dirigente al referirse al operativo dispuesto tras denuncias oficiales sobre presunto sabotaje. El Ejecutivo informó que la presencia militar busca proteger infraestructura estratégica y garantizar el abastecimiento interno, además de investigar posibles irregularidades en la cadena de producción.
Yujra negó que existan acciones externas orientadas a perjudicar al Gobierno. “No hay sabotaje. Si algo está fallando, es responsabilidad interna”, declaró. Añadió que los propios procedimientos de mezcla estarían generando los inconvenientes reportados por conductores. “Saboteadores son quienes mezclan combustible (…) el sabotaje se hacen ellos mismos”, afirmó de manera textual.
El sector del transporte pesado denunció en días recientes daños mecánicos, pérdida de potencia y consumo irregular en sus unidades. Según el dirigente, estos hechos fueron comunicados formalmente y no recibieron respuestas técnicas satisfactorias. “YPFB está jugando con la vida de motores”, expresó, remarcando que el impacto económico recae directamente sobre los transportistas.
El representante exigió que la estatal reconozca fallas si corresponde. “Gobierno y YPFB acepten sus errores”, manifestó, señalando que la solución no pasa por militarizar instalaciones sino por transparentar los controles de calidad y asumir responsabilidades operativas.
También pidió medidas concretas respecto al combustible observado. “Están probando como si fuera cualquier cosa (…) si la gasolina no sirve, devuélvanlo”, indicó, reclamando que los lotes cuestionados sean retirados del mercado para evitar mayores perjuicios.
Durante su intervención, Yujra planteó la posibilidad de modificar el esquema de provisión. “Debería desaparecer YPFB por mala gasolina”, dijo, proponiendo que operadores privados puedan importar combustible bajo regulación estatal.
Hasta el momento, las autoridades mantienen su postura de que la militarización tiene carácter preventivo y forma parte de un plan de resguardo. No se difundieron informes técnicos concluyentes que acrediten sabotaje externo. La confrontación pública se centra en la calidad del producto y en la responsabilidad institucional sobre su distribución.