La tensión política se profundiza mientras el Vicepresidente insiste en participar de todas las reuniones ministeriales y defiende al ministro de Justicia frente a denuncias que atribuye a grupos de poder.
El clima interno en el Gobierno volvió a ser tema central de discusión pública luego de que el vicepresidente Edmand Lara expresara su molestia por lo que considera intentos de reducir su participación en la conducción del Estado. Sus declaraciones, difundidas a través de redes sociales, marcaron un punto de inflexión al hacerse visibles diferencias políticas entre el mandatario Rodrigo Paz y su segundo al mando.
Lara comentó que, tras la posesión del nuevo gabinete ministerial, recibió una sugerencia para estar presente únicamente durante el momento protocolar de la fotografía inicial y retirarse antes del inicio de la reunión ejecutiva. Según su relato, él se negó y recordó que la Constitución determina expresamente que el vicepresidente integra el gabinete. “No estoy aquí para adornar fotos. Estoy aquí para trabajar por el país”, sostuvo.
El Vicepresidente manifestó que le fue comunicado además que algunas reuniones del gabinete se realizarán de forma itinerante en diferentes regiones del país, y que se buscaba evitarle desplazamientos continuos. Sin embargo, Lara interpretó esa explicación como un intento de marginarlo de la toma de decisiones. “Voy a estar presente en cada reunión, donde se haga y cuando se haga. Eso está en la norma, no es un favor”, remarcó.
La situación se produce en un contexto en el que el ministro de Justicia, Freddy Vidovic, enfrenta denuncias públicas sobre una supuesta sentencia ejecutoriada relacionada con su participación pasada en la defensa del empresario peruano Martín Belaunde. Dichas versiones señalan que habría sido condenado a tres años de prisión, pena excarcelable, aunque su supuesta sentencia no aparece en los registros judiciales. El hecho generó dudas, pedidos de informes y presiones para su posible relevo.
Lara fue categórico al defenderlo. Afirmó que las acusaciones responden a una estrategia de determinados grupos con influencia política en Santa Cruz, que buscarían la salida de Vidovic para posicionar a otra figura afín. En ese sentido, mencionó al abogado Martín Camacho como uno de los interesados en ocupar el Ministerio de Justicia o influir en su dirección. Camacho, reconocido por ejercer la defensa del gobernador cruceño Luis Fernando Camacho, es señalado por algunos sectores como actor clave dentro de un bloque de poder en la región.
“El objetivo no es la justicia, es el control del Estado. Lo que están haciendo es presionar para que el Presidente retire a un ministro y lo reemplace por alguien que responda a intereses externos al Gobierno”, advirtió Lara, en un mensaje donde pidió evitar decisiones precipitadas que pudieran debilitar la credibilidad gubernamental.
El Vicepresidente aseguró que su postura está motivada por una convicción firme en la lucha contra la corrupción. Aseguró que no permitirá que estructuras de poder condicionen el manejo de instituciones clave, especialmente aquellas encargadas de velar por el sistema judicial. “No vamos a repetir errores del pasado. No volverá a instalarse un régimen donde la justicia se negociaba. Si tengo que enfrentar presiones, lo haré”, sostuvo.
Analistas políticos consultados consideran que estas declaraciones revelan un choque de liderazgos en pleno proceso de consolidación del gobierno. Algunos señalan que la tensión no necesariamente implica ruptura, pero sí una disputa por el alcance real de las funciones del Vicepresidente en el modelo de conducción que busca establecer el Presidente. Otros interpretan la defensa de Vidovic como una señal de que Lara está marcando un territorio político propio dentro del oficialismo.
Mientras tanto, desde el entorno de Rodrigo Paz no se emitieron mensajes de confrontación directa. Voceros afirmaron que la coordinación entre ambos niveles del Ejecutivo continúa y que las diferencias serán procesadas mediante canales internos. Sin embargo, evitaron pronunciarse sobre la situación específica del ministro Vidovic y sobre la participación de Lara en futuras reuniones de gabinete.
En sectores sociales, la situación genera preocupación. Organizaciones afines al Gobierno pidieron mantener la unidad para evitar que la oposición se aproveche del episodio y bloquee iniciativas políticas en curso. Por otro lado, sectores críticos sostienen que la tensión exhibe una falta de cohesión que podría afectar la gobernabilidad.
La incertidumbre crece a la espera de la próxima reunión del gabinete ministerial. Será un momento clave para observar si la presencia del Vicepresidente se mantiene tal como lo exige la norma o si persisten divergencias operativas.
En paralelo, se prevé que el ministro Vidovic brinde una declaración pública o presente documentación aclaratoria que permita despejar dudas sobre su situación jurídica. Su continuidad o reemplazo podría definirse a partir de ese momento.
Por ahora, la relación entre Presidente y Vicepresidente entra en una etapa de evaluación interna.
