La Cámara de Diputados aprobó la reposición de Biblia y Crucifijo durante juramentos, generando cuestionamientos sobre la laicidad y marcando la primera infracción constitucional de esta gestión.
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La primera sesión de la nueva legislatura de la Cámara de Diputados, que comenzó su periodo 2025-2030, estuvo marcada por un hecho sin precedentes: la aprobación de la reposición de la Biblia y el Crucifijo en el acto de juramento de los legisladores. La decisión fue respaldada por más de dos tercios de los diputados, y mientras algunos la celebran como un gesto de identidad cultural, otros advierten que constituye la primera violación a la Constitución Política del Estado (CPE) de esta legislatura.
El diputado José Maldonado, presidente de la Comisión Ad-Hoc y miembro de la bancada Alianza Libre, defendió la medida afirmando que representa un “regreso a los valores fundamentales de la sociedad boliviana”. Según Maldonado, los símbolos religiosos no afectan el carácter laico del Estado, sino que reconocen el derecho de los legisladores a expresar su fe. “No estamos imponiendo una religión. Cada parlamentario puede jurar conforme a sus creencias. Lo que hacemos es recuperar un vínculo histórico con nuestra identidad”, señaló.
Por su parte, Alejandro Reyes, secretario de la directiva Ad-Hoc, calificó la restitución como un “momento histórico” que simboliza un retorno a la ética y la moral en la función pública. “Durante 20 años, la política se distanció de los principios que muchas familias bolivianas consideran esenciales. Hoy abrimos un camino donde la fe y la responsabilidad legislativa pueden coexistir”, sostuvo.
No obstante, el acto ha generado críticas inmediatas desde diferentes sectores. Para expertos constitucionalistas y diputados opositores, la reposición de símbolos religiosos en un acto oficial representa un incumplimiento del artículo 4 de la CPE, que establece que Bolivia es un Estado laico y garantiza la libertad de culto para todos los ciudadanos.
La diputada María Fernanda Soto, de la oposición, declaró que la medida constituye “un precedente preocupante”. “La Constitución es clara: el Estado no debe asumir ni promover ninguna religión. La reposición de la Biblia y el Crucifijo en la primera sesión demuestra que esta legislatura ha comenzado vulnerando la neutralidad religiosa que protege a todos los bolivianos”, afirmó.
El abogado constitucionalista Hernán Valverde explicó que la libertad de religión permite la práctica individual, pero no otorga facultad a la autoridad para institucionalizar símbolos religiosos en actos estatales. “Esto es un acto que contradice directamente la laicidad del Estado y marca la primera infracción constitucional de la nueva legislatura”, aseguró.
Entre la ciudadanía, la reacción también fue mixta. Algunos sectores celebran la medida como un retorno a “principios éticos y morales” que consideran esenciales para la política, mientras que otros advierten que se trata de un retroceso que podría abrir la puerta a futuras decisiones que prioricen la religión sobre el marco constitucional. Organizaciones civiles dedicadas a la defensa del Estado laico señalaron que el acto representa un desafío al equilibrio institucional y recordaron que la neutralidad religiosa es un derecho de todos los bolivianos.
Maldonado insistió en que la reposición no obliga a jurar con los símbolos y que cada legislador puede elegir según sus creencias personales. “Somos un Estado laico, pero eso no significa desconocer la historia ni los valores de nuestra sociedad. La votación fue democrática, y la decisión contó con una amplia mayoría”, añadió.
Reyes, por su parte, sostuvo que el gesto busca transmitir principios éticos universales: “La moral, la fe y la ética no deben separarse de la política. Este acto es simbólico y no impone ninguna creencia”.
Sin embargo, juristas y observadores advierten que este acto constituye un antecedente que podría generar conflictos legales o interpretativos durante la gestión parlamentaria. La tensión entre la fe, la política y la Constitución se posiciona desde el inicio como un tema central de este ciclo legislativo.
