La Internacional Antifascista, Capítulo Bolivia, cuestiona la presencia de representantes de Estados Unidos, Israel, Argentina y El Salvador en la asunción presidencial de Rodrigo Paz, alertando sobre amenazas externas a la soberanía nacional.


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La organización Internacional Antifascista – Capítulo Bolivia manifestó su preocupación por el carácter de las delegaciones extranjeras que asistirán a la toma de posesión de Rodrigo Paz Pereira, prevista para el próximo 8 de noviembre. En un extenso comunicado, la entidad denunció que las visitas anunciadas responden a intereses geopolíticos de las potencias occidentales y advirtió que su presencia en el acto presidencial podría marcar el inicio de una etapa de “sumisión política y económica” del país.

Uno de los puntos más fuertes del pronunciamiento se dirige contra el arribo de la comitiva estadounidense encabezada por Marco Rubio, actual secretario de Estado. La organización lo calificó como un funcionario “abiertamente hostil” hacia los pueblos soberanos de América Latina y consideró que su visita “no tiene fines diplomáticos, sino de control político”. Para la agrupación, el gesto simboliza la intención de Washington de reposicionarse en Bolivia a través del nuevo gobierno.

El comunicado también cuestiona la presencia de una delegación israelí, señalando que su inclusión entre los invitados oficiales representa una “afrenta a la memoria del pueblo palestino”. En palabras de la organización, restablecer lazos con el régimen sionista significaría abandonar la histórica política de solidaridad boliviana con las causas de liberación de otros pueblos.

El documento dedica otro apartado a Nayib Bukele, presidente de El Salvador, a quien describe como promotor de políticas represivas y “negocios carcelarios” que vulneran los derechos humanos. Para la Internacional Antifascista, su modelo de seguridad es “una herramienta de disciplinamiento social y control político exportado desde Estados Unidos hacia la región”.

También se menciona a Javier Milei, mandatario argentino, cuya presencia es vista como una señal preocupante. El comunicado lo acusa de desmantelar conquistas laborales, recortar derechos sociales y criminalizar la protesta popular. Además, advierte que sus vínculos con el Fondo Monetario Internacional y con el gobierno israelí refuerzan una “agenda neoliberal regional” que afecta la soberanía de los países latinoamericanos.

En otro pasaje, la organización expresa alarma ante el posible retorno de la DEA y otras agencias extranjeras al país. Según su declaración, estas instituciones “no combaten el narcotráfico, sino que lo administran”, utilizando sus operaciones encubiertas para justificar la intervención en naciones soberanas. A juicio del colectivo, permitir su reingreso equivaldría a abrir las puertas a la injerencia directa de Estados Unidos.

Finalmente, la Internacional Antifascista lamenta lo que denomina una “ruptura de solidaridad histórica” con Cuba y Venezuela. Recordó que ambos países apoyaron a Bolivia con programas sociales y sanitarios, especialmente en zonas rurales. La organización considera que el distanciamiento diplomático con estos gobiernos “constituye una traición al espíritu integrador de la Patria Grande”.