El secretario ejecutivo de la COB advirtió que el movimiento obrero y campesino se mantendrá vigilante ante las políticas económicas que el nuevo gobierno aplicará tras su posesión el 8 de noviembre.

El secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), Mario Argollo, convocó este martes a la unidad del movimiento campesino y obrero para afrontar lo que considera un escenario de ajustes económicos inminentes bajo el gobierno de Rodrigo Paz, quien asumirá la presidencia del país el próximo 8 de noviembre.

El llamado se realizó durante la inauguración del XIX Congreso Ordinario de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), en Cobija, Pando. Ante decenas de delegados de los nueve departamentos, Argollo insistió en que “solo la unidad permitirá resistir cualquier medida que afecte al pueblo trabajador”.

El dirigente recordó que Bolivia atraviesa una etapa de incertidumbre económica y política, tras los comicios del 19 de octubre, en los que Paz fue electo con la propuesta de un modelo de “capitalismo para todos”. Esta consigna, según explicó Argollo, genera preocupación entre los sectores sociales por las posibles medidas de reducción del gasto público, la eliminación de subsidios y una apertura más amplia hacia el mercado internacional.

De acuerdo con los planteamientos del presidente electo, su administración buscará “liberar las trabas del Estado”, garantizar el abastecimiento de combustibles mediante ajustes en la subvención y reactivar las relaciones económicas con Estados Unidos y otros socios internacionales. Sin embargo, estas líneas de acción fueron interpretadas por la dirigencia sindical como señales de un “nuevo gasolinazo” y de potenciales despidos en la administración pública.

“Estamos dispuestos a defender los derechos conquistados con la lucha de nuestros abuelos y padres. No podemos permitir que se repitan errores del pasado, cuando los ajustes siempre recaían sobre los trabajadores”, expresó el líder de la COB, en medio de los aplausos de los delegados campesinos.

Argollo adelantó que el ente matriz del movimiento obrero nacional se mantiene en estado de alerta y que, de ser necesario, se convocará a una gran movilización nacional en defensa de los recursos naturales, los derechos laborales y la soberanía económica del país.

La semana pasada, el mismo dirigente había advertido que el nuevo gobierno deberá “escuchar al pueblo antes de aplicar recetas neoliberales”, mientras que otros representantes sindicales subrayaron que “no se permitirá el cierre de ministerios ni el despido de servidores públicos”.