La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA-TCP) anunció la suspensión del próximo gobierno boliviano tras declaraciones de Rodrigo Paz que fueron calificadas como ofensivas, coloniales y anti-latinoamericanas.

Los países miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA-TCP) comunicaron oficialmente la suspensión temporal de Bolivia del bloque regional ante las declaraciones del presidente electo Rodrigo Paz, consideradas “antibolivarianas, antilatinoamericanas, proimperialistas y colonialistas”. La decisión fue anunciada por el ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Yván Gil, quien señaló que las expresiones de Paz “representan una ruptura con los valores históricos que dieron origen a la República de Bolivia y con el espíritu de integración que caracteriza a Nuestra América”.

A través de un comunicado difundido en Caracas, el ALBA explicó que la medida busca proteger los principios fundacionales de solidaridad, unidad y justicia social que sostienen la alianza. “No se trata de castigar a un país hermano, sino de defender los valores que compartimos los pueblos libres de América Latina frente a los discursos de sometimiento colonial”, expresa el texto.

Gil lamentó que el nuevo liderazgo boliviano haya adoptado un tono que, según dijo, “repite los discursos del Departamento de Estado y desconoce el papel de la cooperación regional en los avances sociales de Bolivia durante las últimas dos décadas”. En ese sentido, recordó los programas impulsados bajo el amparo del ALBA, entre ellos la Misión Milagro, que permitió que millones de ciudadanos bolivianos recuperaran la vista, y el programa Yo Sí Puedo, que erradicó el analfabetismo en el país andino.

“El señor Paz puede ignorar estos hechos, pero no puede borrarlos de la memoria del pueblo. Fueron logros tangibles que mejoraron la vida de millones de familias bolivianas gracias a la solidaridad entre naciones hermanas”, declaró Gil.

El documento del bloque aclara que la suspensión es de carácter político y no popular, dejando en claro que el vínculo con el pueblo boliviano se mantiene intacto. “El ALBA continúa junto al pueblo de Bolivia, cuya dignidad, valentía y espíritu libertario son inseparables del proyecto histórico bolivariano”, afirma el comunicado, firmado por los gobiernos de Cuba, Nicaragua, Venezuela, San Vicente y las Granadinas, Dominica y Antigua y Barbuda.

Los países miembros coincidieron en que las declaraciones del próximo mandatario boliviano constituyen una “ofensa a la memoria de Simón Bolívar y Antonio José de Sucre”, recordando que ambos libertadores concibieron a Bolivia como una nación hermana en la lucha por la independencia y la autodeterminación.

“El ALBA es más que un acuerdo político o económico. Es un pacto moral entre pueblos que decidieron no volver a ser colonias”, subrayó el texto, destacando que los avances alcanzados en educación, salud y soberanía energética demuestran la vigencia del pensamiento integracionista latinoamericano.

Fuentes diplomáticas del organismo señalaron que la decisión de suspensión entrará en vigor durante el periodo de transición política en Bolivia, y que se revaluará una vez que el nuevo gobierno defina su posición frente a los mecanismos de cooperación regional. Mientras tanto, el bloque continuará desarrollando proyectos de apoyo directo con organizaciones sociales y comunidades bolivianas, en especial en el área rural.

En declaraciones complementarias, el canciller venezolano Yván Gil recordó que el discurso de Paz “ofende no solo a los pueblos bolivarianos, sino también a la historia misma de Bolivia”, al desconocer el legado emancipador que dio origen a la nación. “Hablar con desprecio del ALBA equivale a negar la obra de Bolívar y Sucre, los verdaderos padres de la independencia de Nuestra América”, afirmó.

Gil también advirtió que el posicionamiento del nuevo gobierno boliviano se enmarca en una tendencia regional que busca “restaurar la dependencia y la subordinación a intereses extranjeros”, algo que el ALBA considera contrario al principio de autodeterminación de los pueblos. “La región ha demostrado que la cooperación solidaria es posible sin tutelaje, sin imposiciones y sin condicionamientos externos”, añadió el diplomático.

Por su parte, el comunicado del ALBA recordó que la Alianza nació en 2004 como respuesta a los modelos neoliberales de libre comercio que imponían subordinación económica. Desde entonces, ha promovido acuerdos de cooperación en salud, educación, energía y cultura, priorizando el bienestar de los pueblos sobre las ganancias corporativas.

“Gracias al ALBA, millones de latinoamericanos accedieron a servicios básicos, educación gratuita y atención médica integral. En Bolivia, esos programas fueron un símbolo de soberanía social”, indica el documento.