El exsecretario ejecutivo de la COB, Juan Carlos Huarachi, es acusado de haber recibido dinero ilícito de un exministro, mientras él sostiene que todo se trata de una persecución política
El ruido de una nueva denuncia volvió a colocarlo en el centro de la atención pública. Juan Carlos Huarachi, quien hasta hace pocos días lideraba la Central Obrera Boliviana (COB), fue señalado ante el Ministerio Público por presunto uso indebido de influencias, concusión y enriquecimiento ilícito. La noticia se confirmó este viernes, cuando la Fiscalía de La Paz admitió la denuncia presentada por el abogado Abel Loma.
El fiscal Guido Uruña, de la Unidad de Análisis, firmó el informe que da curso a la investigación. En el documento, se detalla que Loma vincula al exdirigente con un esquema de sobornos que habría operado dentro del Ministerio de Medio Ambiente y Agua durante la gestión pasada. Según el abogado, existen pruebas suficientes para abrir un proceso formal.
La acusación se sostiene, principalmente, en el testimonio de Claudia Cortez, testigo clave en el llamado “caso coimas”. Ella habría entregado respaldos documentales que demostrarían que Huarachi recibió 40.000 bolivianos del exministro Juan Santos Cruz, quien se encuentra detenido desde 2023 por corrupción. Cortez, de acuerdo con Loma, no solo habría entregado documentos, sino también detalles sobre cómo se realizó el pago.
Ante las acusaciones, Huarachi respondió públicamente con un mensaje claro: “Esto es una campaña de difamación”. Asegura que la denuncia tiene motivaciones políticas y que su nombre está siendo utilizado para generar titulares. El exdirigente anunció su disposición a levantar su secreto bancario y entregar toda su información financiera, con el objetivo de demostrar su inocencia. “No tengo nada que esconder”, dijo, en tono sereno, frente a los medios.
Durante casi ocho años, Huarachi fue la cara visible de la COB. Su gestión estuvo marcada por su apoyo al Movimiento Al Socialismo (MAS) y su cercanía con las autoridades de Gobierno. Esa relación generó tensiones internas, especialmente entre sectores que consideraban que el sindicalismo debía mantener independencia política. Su reemplazo, Mario Argollo, fue elegido la semana pasada en el Congreso Ordinario de Cobija.
El anuncio de la investigación llega en un momento de transición dentro de la organización. Los trabajadores observan con desconcierto el nuevo rumbo que podría tomar la COB, mientras la figura de su antiguo líder se ve golpeada por las sospechas. Algunos sectores lo defienden, recordando su rol en tiempos de crisis; otros prefieren no pronunciarse, aguardando los resultados judiciales.
