La estatal petrolera activa su capacidad logística para trasladar más de 20 millones de litros de gasolina al país desde Chile. La operación se desarrolla bajo estrictos controles técnicos y de seguridad.

En medio de un contexto marcado por bloqueos y protestas que complican el transporte de hidrocarburos, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) ha puesto en marcha un operativo de gran escala desde el puerto de Arica, en Chile, para asegurar el ingreso de gasolina destinada al consumo nacional.
La operación comenzó la tarde del viernes con el atraque del buque tanque Pacific Moonstone en la Terminal Marítima Sica Sica, propiedad de YPFB TRANSPORTE S.A. La embarcación transporta un cargamento total de 20.310.548 litros de gasolina especial, que comenzó a ser descargado alrededor de las 18:00 del mismo día.
“Esta es una acción directa para estabilizar el abastecimiento interno y reponer los volúmenes necesarios en los centros de distribución del país”, explicó Armin Dorgathen, presidente de la estatal petrolera.
Un proceso técnico planificado al detalle
El operativo de descarga se está ejecutando con base en el Manual de Operaciones que regula este tipo de procedimientos en instalaciones portuarias. Según detalló Óscar Guzmán Velarde, gerente general de YPFB TRANSPORTE S.A., la transferencia del combustible desde el buque hacia los tanques de almacenamiento concluirá en un lapso aproximado de 24 horas, si las condiciones climáticas no presentan alteraciones.
“Está previsto culminar el trasvase este sábado a las 19:00, cumpliendo todos los protocolos de seguridad industrial, control ambiental y eficiencia técnica”, agregó Guzmán Velarde.
Una vez almacenado el combustible en la Terminal Terrestre Arica, se inicia el proceso de carga en cisternas para el traslado por carretera hacia territorio boliviano.
Cisternas activadas: comienza el traslado al país
La distribución terrestre arrancó inmediatamente después de iniciada la descarga. Durante la noche del viernes ya salieron 15 cisternas con gasolina rumbo a Bolivia. YPFB estima que este sábado se incrementará la capacidad de transporte a 90 cisternas, con un ritmo constante y coordinado.
“Queremos evitar cualquier demora en el traslado. El despacho es continuo y escalonado, y depende en gran medida de la transitabilidad de las rutas”, indicó el ejecutivo de YPFB TRANSPORTE.
La meta es abastecer a las plantas de almacenaje en ciudades estratégicas del país, desde donde se redistribuirá a las estaciones de servicio en las regiones más afectadas por la escasez.
Un segundo buque en camino con diésel oil
El operativo no se detiene con esta primera descarga. Para el domingo 8 de junio está programado el arribo del buque tanque Prometei, que transporta 44.482.973 litros de diésel oil, otro producto fundamental para el parque automotor boliviano y el sector productivo.
Dorgathen informó que todo el equipo operativo ya se encuentra movilizado para garantizar que la recepción del segundo buque se realice sin inconvenientes y en los mismos plazos que el anterior.
“El éxito de esta operación es resultado de una planificación minuciosa entre nuestras filiales, el personal técnico en Arica y la coordinación internacional”, subrayó.
Operación sujeta a las condiciones del clima
Las maniobras marítimas como la descarga de combustibles están estrictamente condicionadas por factores climáticos. La llegada y el amarre del Pacific Moonstone se realizaron con una ventana de clima favorable, lo que permitió cumplir con los tiempos programados.
“Estamos atentos al comportamiento del mar y del viento, ya que cualquier alteración puede obligarnos a suspender o retrasar las tareas”, explicó un supervisor técnico de la terminal.
Actualmente, seis buques más esperan autorización para iniciar el proceso de descarga, lo que dependerá de las condiciones meteorológicas y del espacio disponible en la terminal.
Los bloqueos siguen siendo un factor de riesgo
A pesar del esfuerzo logístico y técnico desplegado, YPFB enfrenta el desafío constante de los bloqueos de caminos, que ralentizan o paralizan por completo la llegada del combustible a los surtidores.
“Contamos con el producto, tenemos la logística en marcha, pero si las rutas están cerradas es imposible mantener un abastecimiento regular”, señaló Guzmán Velarde.
La empresa estatal ha solicitado a las autoridades y actores sociales que garanticen la libre circulación del transporte de hidrocarburos, dada la importancia que tiene para la economía y la vida cotidiana de la población.
Control riguroso y transparencia en la operación
YPFB destacó que todo el proceso de importación y distribución se realiza bajo estrictos estándares técnicos y de fiscalización. Cada fase está documentada y supervisada por entidades regulatorias nacionales e internacionales.
“No hay margen para la improvisación ni el ocultamiento. Todo se hace con información pública, trazabilidad completa y en el marco de la ley”, remarcó Dorgathen.
También se establecieron medidas preventivas para evitar acaparamiento o especulación en el precio de los combustibles, que se mantienen subvencionados por el Estado.