A pesar de su condición semiprofesional y de percibir apenas unos USD 150 semanales como viáticos, Tracey considera que enfrentarse a grandes equipos como Bayern, Benfica y Boca “vale 100 % la pena”.
Conor Tracey, arquero del Auckland City de Nueva Zelanda, divide su vida entre trabajo y fútbol: durante la semana labora en un almacén farmacéutico, y recientemente solicitó vacaciones —parte pagadas, parte sin sueldo— para participar en el Mundial de Clubes 2025.
A pesar de su condición semiprofesional y de percibir apenas unos USD 150 semanales como viáticos, Tracey considera que enfrentarse a grandes equipos como Bayern, Benfica y Boca “vale 100 % la pena”.
Su sacrificio fue aún más evidente en el debut ante el Bayern Múnich, donde encajó un humillante 10‑0, aunque realizó siete atajadas destacadas en un escenario que calificó como inolvidable.
