El economista Antonio Saravia afirmó que el Gobierno no logró estabilizar el dólar, mantuvo el déficit fiscal y dejó sin ejecutar las reformas que, según su evaluación, eran indispensables.

A ocho meses del inicio de la administración de Rodrigo Paz, el economista Antonio Saravia aseguró que el país continúa enfrentando los mismos problemas económicos que existían al comienzo de la gestión y sostuvo que el Ejecutivo no consiguió resultados en materia cambiaria, fiscal ni de reformas estructurales.
El analista afirmó que el comportamiento del dólar en el mercado paralelo es uno de los principales indicadores del deterioro económico. Según señaló, la cotización de la divisa llegó incluso a Bs 10,70, sin que el Gobierno haya logrado acercarla al tipo de cambio oficial ni generar señales que reduzcan la incertidumbre.
«Desde el Gobierno escuché que esto es normal, pero no estoy seguro de que sea así. Antes teníamos un tipo de cambio referencial; hoy existe una expectativa de que las cosas no van bien. Además, el Gobierno no reduce un déficit del 9,2%», manifestó.
Para Saravia, los primeros ocho meses de administración no reflejan avances en la solución de los principales desequilibrios económicos. Señaló que el tiempo transcurrido fue suficiente para impulsar medidas de fondo, pero afirmó que esas decisiones no llegaron.
Entre sus observaciones también cuestionó la política aplicada a los combustibles. Consideró un error mantener el esquema vigente y sostuvo que la eliminación del subsidio a los hidrocarburos debió formar parte del paquete de medidas para enfrentar la crisis fiscal y cambiaria.
Asimismo, criticó la actuación del Ejecutivo frente a los conflictos sociales. «El Gobierno está sin rumbo o norte y no sabe dónde va», afirmó, al tiempo de cuestionar que permita los bloqueos, situación que, según indicó, agrava la actividad económica y la circulación de productos.
Saravia sostuvo además que la administración dejó pasar la oportunidad de aplicar reformas estructurales orientadas a corregir los problemas fiscales y recuperar la confianza en la economía. A su juicio, la ausencia de esas decisiones explica que el déficit continúe elevado, que el mercado cambiario permanezca bajo presión y que el dólar paralelo siga alejándose del tipo de cambio oficial.
El economista calificó este periodo de gestión como «desperdiciado», al considerar que no se adoptaron las medidas que, desde su perspectiva, eran necesarias para modificar el rumbo de la economía boliviana.