Tras firmar la abrogación del DS 5503, el presidente defendió su decisión, habló de ahorros estatales, reuniones con organizaciones y justificó no dialogar directamente con la Central Obrera Boliviana nacional
Horas después de que su gabinete firmara el acuerdo con la Central Obrera Boliviana (COB) para dejar sin efecto el Decreto Supremo 5503, el presidente Rodrigo Paz Pereira apareció junto a su gabinete para dar su versión de los hechos. El mandatario sostuvo que la abrogación no significa una derrota política, sino una “readecuación” dentro de su plan económico.
Paz afirmó que el decreto cumplió su propósito inicial y que, durante su vigencia, permitió al Estado ahorrar alrededor de 10 millones de dólares diarios gracias a la eliminación de la subvención a los carburantes. Según explicó, esos recursos fueron destinados a sostener programas sociales y proyectos de infraestructura. “Ese ahorro no es teórico, está en los números del Ministerio de Economía”, aseguró, respaldando sus declaraciones en reportes oficiales del Ejecutivo.
En contrapartida, el presidente indicó que los bloqueos y movilizaciones generaron pérdidas cercanas a los 20 millones de dólares por día. Detalló que sectores como el transporte, la producción agrícola y el comercio interno fueron los más afectados, debido a la interrupción de rutas y mercados. “Cada día de bloqueo es empleo que se pierde”, expresó ante los periodistas.
Paz reiteró que la eliminación del subsidio a los combustibles se mantendrá en el nuevo decreto que su Gobierno prepara. Aseguró que esta medida es clave para estabilizar las finanzas públicas y evitar un mayor endeudamiento del Estado. “No podemos seguir sosteniendo un esquema que drena recursos que deberían ir a educación, salud y empleo”, declaró.
El mandatario también defendió su estrategia de diálogo durante el conflicto. Señaló que su Gobierno sostuvo reuniones con más de 160 organizaciones sociales de distintos departamentos. Entre ellas mencionó a juntas vecinales, asociaciones de productores, cooperativas y federaciones regionales. Según Paz, muchos de esos dirigentes coincidieron en la necesidad de evitar un colapso económico y buscar salidas negociadas.
Además, recordó que realizó transmisiones en vivo a través de medios estatales y plataformas digitales, donde dialogó con supuestos representantes sociales que respaldaban las reformas económicas. En esos espacios, el presidente respondió preguntas y expuso las razones de su Gobierno para aplicar el decreto. “Salimos a dar la cara, no nos escondimos”, afirmó.
Sin embargo, durante todo el conflicto, Paz evitó reunirse directamente con la dirigencia nacional de la Central Obrera Boliviana, organización que lideró las movilizaciones. Mientras los bloqueos se intensificaban, el presidente delegó las negociaciones en seis ministros de su gabinete, quienes finalmente firmaron el acuerdo con la COB.
“Tenemos un gabinete fuerte, con capacidad de negociación. Esa es la institucionalidad”, respondió, sin profundizar en las razones por las que no participó personalmente en la mesa de diálogo con los dirigentes sindicales.
El acuerdo firmado establece la abrogación del DS 5503 y la elaboración inmediata de una nueva normativa. Según el documento, el futuro decreto mantendrá la eliminación del subsidio a los carburantes, pero incorporará medidas de contención social, como el incremento del salario mínimo, el fortalecimiento de la Renta Dignidad y la continuidad del Bono Juancito Pinto.
El presidente también anunció la llegada de 7.000 millones de dólares provenientes de la cooperación internacional. Aseguró que esos recursos estarán destinados a proyectos de infraestructura y generación de empleo en distintos puntos del país. No precisó fechas ni organismos financiadores, pero indicó que los convenios ya están en marcha.
