La eliminación de la subvención a los combustibles, dispuesta por decreto presidencial, derivó en bloqueos, suspensión del servicio regular y aumentos inmediatos de tarifas en ciudades, rutas interprovinciales e interdepartamentales del país.

El paro del transporte fue acatado este viernes en La Paz y Santa Cruz, con bloqueos, suspensión del servicio regular y un incremento inmediato de tarifas que afectó de manera directa la movilidad urbana e interurbana. La medida surge como rechazo al Decreto Supremo 5503, mediante el cual el presidente Rodrigo Paz dispuso el ajuste en el precio de los combustibles, generando un impacto inmediato en los costos operativos del sector.

En la sede de gobierno, los choferes instalaron 44 puntos de bloqueo desde las primeras horas de la mañana. Las interrupciones se concentraron en el centro de la ciudad, la zona Sur, las laderas y las principales vías de acceso y salida hacia El Alto. La Autopista La Paz–El Alto y el sector del Faro Murillo registraron una paralización casi total del tránsito vehicular, obligando a cientos de personas a desplazarse a pie.

En la ciudad de El Alto, la protesta se focalizó en el Distrito 7, donde los conductores bloquearon la avenida principal del sector norte, sobre la carretera que conecta con Copacabana. La medida afectó tanto al transporte urbano como al interprovincial, dejando sin servicio regular a vecinos que se trasladan diariamente hacia La Paz y otras regiones del altiplano.

Ante la paralización del transporte sindicalizado, la empresa estatal Mi Teleférico informó la ampliación de su horario de atención de 06:00 a 23:00, además del incremento en el número de cabinas en funcionamiento. La medida permitió atender parte de la demanda, especialmente entre La Paz y El Alto, aunque no logró cubrir la totalidad de los desplazamientos habituales.

En Santa Cruz de la Sierra, la jornada comenzó sin la circulación regular de micros. Aunque el sector de micreros no declaró oficialmente un paro, la presencia de unidades fue mínima en la ciudad y en la región metropolitana. La ausencia del servicio público generó una afectación directa en el traslado de trabajadores, estudiantes y comerciantes.

Los transportistas anunciaron una nueva tarifa urbana de Bs 5, señalando que el pasaje vigente de Bs 2,30 dejó de ser sostenible tras la eliminación de la subvención a los combustibles. En recorridos realizados por zonas centrales y periféricas, se evidenció la circulación de pocas unidades, algunas fuera de su ruta habitual, cobrando entre Bs 4 y Bs 5 por tramo.

La falta de micros incrementó la demanda de taxis convencionales y de plataformas digitales. Conductores de estos servicios confirmaron un aumento significativo en las solicitudes desde tempranas horas, lo que derivó en tarifas más elevadas y dificultades para concretar viajes. De manera paralela, los mototaxis que operan mediante aplicaciones duplicaron sus costos habituales debido a la alta demanda.

Hasta las primeras horas de la mañana, tampoco se observó la circulación regular de trufis “vuelteros”. Vecinos reportaron que algunas unidades operaban de forma aislada hacia zonas alejadas, con cobros de Bs 4 por trayecto. Frente a este escenario, la Alcaldía cruceña anunció controles al cobro de pasajes desde las 08:30.