El cuerpo del Papa fue trasladado en la mañana desde la Capilla de Santa Marta hasta la Basílica de San Pedro, donde fue colocado en la nave central, cerca de la tumba de San Pedro.

Con datos de Telesurtv.net

Desde las primeras horas de este miércoles, una multitud de devotos comenzó a llegar a la Basílica de San Pedro para despedir al Papa Francisco, cuyo féretro permanecerá expuesto hasta el viernes 26 de abril. Largas filas se formaron desde el amanecer, mientras los fieles esperaban pacientemente para ingresar al templo y rendir su último homenaje al pontífice.

El cuerpo del Papa fue trasladado en la mañana desde la Capilla de Santa Marta hasta la Basílica de San Pedro, donde fue colocado en la nave central, cerca de la tumba de San Pedro. Según la tradición, el ataúd —un sencillo féretro de madera, como él mismo pidió— fue ubicado frente al Altar de la Confesión, «de cara al pueblo», tal como establecen los protocolos vaticanos.

Tres días de homenaje y un funeral histórico

El velatorio se extenderá hasta el viernes, con la Basílica abierta hasta la medianoche para permitir el acceso de decenas de miles de personas. El funeral de Estado se celebrará el sábado 26 de abril en la Plaza San Pedro, con la presencia confirmada de jefes de Estado, líderes religiosos y representantes de todo el mundo.

En un gesto que refleja su humildad y devoción, Francisco dispuso que su cuerpo no descanse en las Grutas Vaticanas, como la mayoría de sus predecesores, sino en la Basílica de Santa María la Mayor, uno de los templos más queridos por él debido a su profunda veneración por la Virgen María. Esta decisión lo convierte en el primer Papa en más de un siglo en ser sepultado fuera del Vaticano.

Un adiós conforme a su legado

El pontífice, conocido por su sencillez y cercanía con la gente, también solicitó que su ataúd fuera de madera sin adornos, un detalle que refleja el estilo sobrio que marcó su papado. Tras el velatorio público, el féretro será cerrado en una ceremonia privada la víspera del funeral.

Mientras Roma se prepara para una de las despedidas más significativas de las últimas décadas, el mundo católico se une en oración, recordando el legado de un Papa que cambió el rumbo de la Iglesia con su mensaje de misericordia, justicia y apertura.