«Esta victoria le pertenece al pueblo venezolano, a las madres y abuelas que nunca se rindieron», dijo Maduro
Con datos de Telesurtv.net
Con lágrimas de alegría y abrazos que hablaron más que mil palabras, la pequeña Maikelys Espinoza, de apenas dos años, volvió este miércoles a Venezuela tras ser separada de su madre por autoridades estadounidenses.
Su llegada, en el vuelo humanitario número 22 del plan Vuelta a la Patria, marcó el final de una angustiosa espera para su familia y se convirtió en un símbolo de lucha por la reunificación de migrantes venezolanos.
Un reencuentro que conmovió al país
En el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, la primera combatiente, Cilia Flores, recibió a la niña con los brazos abiertos.
Minutos después, en el Palacio de Miraflores, Yorely Bernal, madre de Maikelys, por fin pudo estrechar a su hija contra su pecho. «Es un milagro», susurró entre sollozos, rodeada de familiares y autoridades, incluido el presidente Nicolás Maduro.
«Esta victoria le pertenece al pueblo venezolano, a las madres y abuelas que nunca se rindieron», dijo Maduro, quien destacó el trabajo de diplomáticos, abogados y defensores de derechos humanos que hicieron posible el retorno.
Agradeció incluso a Richard Grenell, enviado especial de EE.UU., y expresó su esperanza de que este «acto de justicia» abra puertas para rescatar a otros venezolanos, como los 253 migrantes retenidos en El Salvador.
Una lucha contra el silencio
La odisea de Maikelys comenzó el 28 de abril, cuando el gobierno venezolano denunció que había sido «arrancada» de su madre mientras esta abordaba un vuelo de repatriación.
Desde entonces, Cancillería exigió su devolución mediante todos los mecanismos legales, argumentando la violación de sus derechos a la identidad, la familia y la protección contra la violencia.
El presidente Maduro había criticado duramente a la ONU por su «silencio cómplice», y miles se sumaron a marchas pidiendo su liberación.
La propia Yorely, con voz firme, animó a sus compatriotas: «Hasta que llegue mi hija, sigamos luchando como el pueblo unido que somos».
«El mejor abrazo del mundo»
Cilia Flores describió así el momento en que conoció a Maikelys: «Todas nos sentimos sus madres y abuelas hoy». La emoción se extendió a redes sociales, donde usuarios celebraron el regreso con mensajes como #MaikelysEnCasa y compartieron fotos de la niña, ya sonriente, en brazos de su verdadera familia.
Un llamado a los migrantes
En un mensaje dirigido a los venezolanos en el exterior, Maduro los instó a regresar: «No crean en falsos sueños. Esta es su tierra, la que guarda sus raíces y esperanzas. Los traeremos a todos, uno a uno». La historia de Maikelys, concluyó, demuestra que «aún en las diferencias, la humanidad puede prevalecer».
Mientras la pequeña se acomodaba en el hogar que le fue negado temporalmente, su caso reavivó el debate sobre los migrantes separados y dejó una certeza: para su familia, hoy es el día en que «todo el dolor valió la pena».
