Un mensaje digital del vicepresidente reavivó tensiones internas, con acusaciones de endeudamiento, control político externo y desplazamiento institucional, mientras documentos oficiales y silencios gubernamentales alimentan dudas sobre la gobernabilidad.

La interna del Gobierno dejó de ser un murmullo para convertirse en un conflicto explícito. La publicación más reciente del vicepresidente Edmand Lara en TikTok —disponible en su cuenta verificada— confirmó que la relación con el presidente Rodrigo Paz Pereira atraviesa su momento más delicado desde la posesión del nuevo mandato, ocurrida hace poco más de un mes.

En el video, Lara habló sin eufemismos. Denunció que el Ejecutivo habría dado un giro en su política económica, avanzando en la aprobación de créditos externos pese a compromisos públicos de no incrementar la deuda. La afirmación no surge en el vacío: las actas del Legislativo y los comunicados oficiales confirman que en las últimas semanas se avalaron financiamientos que el propio Paz rechazó cuando ejercía como senador, un contraste que hoy genera cuestionamientos incluso dentro del oficialismo.

El vicepresidente fue más allá al señalar que esas decisiones se habrían viabilizado mediante acuerdos políticos cerrados. Según su versión, algunos legisladores habrían respaldado los créditos tras recibir promesas de cargos y espacios de poder. Aunque el Gobierno no respondió a estas acusaciones, los posteriores nombramientos en direcciones y entidades estatales, publicados en la Gaceta Oficial, son utilizados por críticos como elementos que refuerzan la sospecha.

La crítica de Lara también alcanzó a la política fiscal. Cuestionó la eliminación del impuesto a la riqueza, una medida anunciada por el Ejecutivo como parte de su estrategia económica. Datos difundidos por el Ministerio de Economía confirman que la reforma reduce la carga tributaria a grandes patrimonios, lo que el vicepresidente interpreta como una señal clara de que el Gobierno prioriza a los sectores con mayor poder económico en detrimento de las mayorías.

Uno de los pasajes más sensibles del pronunciamiento apuntó a la supuesta influencia de Samuel Doria Medina en la estructura del poder. Lara aseguró que el líder político sería quien define decisiones clave y designaciones ministeriales. La presencia de figuras cercanas a ese espacio en carteras estratégicas puede verificarse en decretos supremos recientes, aunque desde el entorno presidencial se evita confirmar o desmentir una relación de tutela política.

El contexto en el que se difundió el mensaje también resulta revelador. Horas antes, Jaime Soliz renunció a la Dirección General de la Vicepresidencia. En su carta pública, difundida a medios nacionales, argumentó que no podía avalar el creciente distanciamiento entre órganos del Estado. Analistas políticos consideran esa dimisión como una señal concreta de que la crisis interna ya tiene efectos administrativos.

Lara denunció además haber sido relegado de funciones mediante la creación de un viceministerio que asumiría tareas tradicionalmente vinculadas a la Vicepresidencia. Sumó a ello una acusación aún más grave: afirmó haber recibido información sobre la posible construcción de un proceso en su contra desde el Ministerio de Gobierno. Hasta el cierre de esta edición, no existe pronunciamiento judicial ni comunicado oficial que confirme o desmienta esa versión.

Pese al aislamiento que describe, el vicepresidente aseguró que continuará denunciando hechos de corrupción y llamó a los legisladores que aún lo acompañan a sostener esa postura. El silencio del presidente Paz, que no se pronunció públicamente tras el video, refuerza la percepción de una fractura profunda en el Ejecutivo, justo cuando el país observa con atención la estabilidad y el rumbo de un gobierno que recién comienza.