Bolivia busca financiamiento del Banco Mundial, sumándose a BID y CAF, lo que elevaría sustancialmente la deuda externa del país y genera compromisos financieros adicionales inmediatos.
El Gobierno boliviano mantiene conversaciones con el Banco Mundial para acceder a un nuevo préstamo, en un contexto de rápido aumento de la deuda externa nacional. Según cifras oficiales, en poco más de dos meses, la deuda pasó de 13.800 millones de dólares a 21.400 millones, representando un crecimiento del 65%.
El canciller Fernando Aramayo informó que las gestiones con el Banco Mundial se desarrollan siguiendo un procedimiento similar al aplicado con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Corporación Andina de Fomento (CAF). “Estamos trabajando para habilitar estos apoyos que el presidente ha negociado de manera directa. Como ocurrió con el BID y la CAF, se deben cumplir ciertos requisitos previos”, explicó Aramayo a ERBOL.
Actualmente, Bolivia cuenta con un programa aprobado por la CAF de 3.100 millones de dólares y otro en curso con el BID por 4.500 millones. El Gobierno espera que el Banco Mundial pueda otorgar un monto comparable, asegurando recursos adicionales para proyectos y necesidades inmediatas.
El canciller enfatizó que los organismos internacionales solicitan garantías sobre el uso adecuado de los recursos, además de seguridad jurídica y social. También destacó que la reciente visita del presidente del BID a Bolivia fue interpretada por el Ejecutivo como un respaldo a las políticas económicas y una señal de confianza en la gestión del país.
Estas gestiones reflejan la estrategia del Gobierno de recurrir a financiamiento externo para sostener sus compromisos, mientras se asegura el cumplimiento de los criterios exigidos por cada organismo financiero. La negociación con el Banco Mundial se considera clave para mantener la disponibilidad de recursos en el corto plazo y continuar con los programas de inversión planificados.
