Autoridades nacionales emitieron explicaciones sucesivas y contradictorias mientras transportistas denunciaban daños mecánicos, exigían resarcimientos y protagonizaban protestas en varias regiones, elevando la presión sobre YPFB y la Agencia Nacional de Hidrocarburos.
El malestar no nació en oficinas ni en conferencias, sino en talleres mecánicos donde comenzaron a llegar vehículos con fallas similares tras cargar combustible. Conductores de transporte público y particular describieron tironeos, pérdida de potencia y ruidos anormales en los motores. Las reparaciones, en muchos casos, superaron ingresos semanales completos, golpeando economías familiares que dependen del trabajo diario.
A partir de esas denuncias, el Gobierno ofreció cuatro explicaciones diferentes en pocos días. La secuencia dejó una sensación de desconcierto entre choferes, mecánicos y usuarios.
La primera postura oficial fue de rechazo a las acusaciones. YPFB difundió un pronunciamiento respaldado por un informe de la empresa inspectora internacional Camin Cargo Control. Según ese documento técnico, las muestras de gasolina analizadas en distintas ciudades cumplían con los parámetros de calidad exigidos para su comercialización. La estatal remarcó que actuó de manera inmediata ante reportes ciudadanos y que la certificación externa avalaba la conformidad del producto.
Sin embargo, esa línea cambió horas después. El ministro de la Presidencia, en una entrevista televisiva, reconoció que se detectó gasolina de mala calidad y señaló que el problema se originó en la formulación del combustible. Indicó que YPFB brindaría una explicación técnica detallada y aseguró que la situación estaba en proceso de corrección. La admisión contrastó con la seguridad expresada previamente por la petrolera estatal.
Al día siguiente, en una comparecencia pública, el Ministerio de Hidrocarburos, YPFB y la ANH presentaron otra interpretación. Las autoridades informaron que el inconveniente se vinculaba a restos acumulados en tanques de almacenamiento utilizados en gestiones pasadas. Esos residuos habrían alterado nuevas partidas de gasolina, generando la presencia de compuestos no deseados. Se mencionaron análisis de laboratorio que identificaron concentraciones de gomas y manganeso en volúmenes específicos de combustible.
Posteriormente, un comunicado conjunto detalló que esos lotes fueron aislados y sometidos a tratamiento para ajustarlos a la normativa vigente. También se anunció la ampliación de controles en toda la cadena de abastecimiento, desde el origen del carburante importado hasta su despacho final en estaciones de servicio. La explicación apuntó a una contingencia localizada y a medidas correctivas ya en marcha.
La cuarta versión surgió con declaraciones posteriores de la presidencia de YPFB. Se informó que se activó un plan de saneamiento en depósitos donde se detectaron focos de contaminación. Las acciones incluyeron limpieza de tanques, renovación de equipos en procesos de refinación y pruebas de laboratorio diarias para verificar octanaje y pureza. La autoridad insistió en que la red nacional de distribución no estuvo comprometida.
Mientras las explicaciones evolucionaban, el conflicto se extendía en las calles. Federaciones de choferes de La Paz, Cochabamba, Santa Cruz, Oruro y Beni realizaron marchas, bloqueos y concentraciones frente a instalaciones vinculadas al sector hidrocarburífero. Dirigentes presentaron repuestos dañados y combustible de tonalidad oscura como evidencia de los problemas sufridos por sus afiliados. Las demandas incluyeron compensaciones económicas por reparaciones y garantías sobre la calidad del producto que seguirá llegando a los surtidores.
La ANH comunicó que ejecutó cientos de muestreos a escala nacional, tanto en combustibles importados como en producción local. Según sus reportes, la gasolina base se mantiene dentro de rangos técnicos permitidos para su posterior mezcla. La institución anunció además verificaciones en puntos de origen del carburante traído del exterior, con participación de representantes del transporte.
De forma paralela, el sector agroenergético difundió un pronunciamiento aclarando que el etanol utilizado en las mezclas no genera sedimentos ni averías mecánicas. Señaló que se trata de un componente con alta pureza y uso extendido durante varios años en el país y en mercados internacionales.
