Transportistas, productores, legisladores y ciudadanos mantienen su preocupación por el desabastecimiento de diésel y gasolina, mientras aumentan las advertencias sobre decisiones que podrían elevar los precios.

La persistente escasez de diésel y gasolina volvió a reunir las críticas de distintos sectores del país. Las filas en estaciones de servicio continúan, el transporte denuncia pérdidas económicas por la paralización de sus actividades, dirigentes nacionales cuestionan la falta de soluciones y desde la Asamblea Legislativa exigen explicaciones sobre las medidas que asumirá el Ejecutivo. A la par, especialistas advierten que la situación financiera del Estado y el incremento de los precios internacionales podrían derivar en un ajuste del valor de los carburantes durante los próximos meses. En medio de ese panorama, el presidente Rodrigo Paz Pereira reconoció problemas dentro de YPFB y anunció que analiza modificaciones en la empresa estatal.
Especialista vincula la escasez con la falta de dólares
El especialista en hidrocarburos Jaime Balanza aseguró que el problema del abastecimiento tiene un origen financiero y afirmó que el Gobierno comenzó a reconocer una situación que anteriormente evitaba admitir públicamente.
«Estábamos en negación, veo que hay sinceramiento (…) no hay dólares, ni presupuesto para combustible», señaló.
A criterio del especialista, si no se realizan cambios durante los próximos meses, el país podría enfrentar un incremento en el precio de los combustibles a partir de enero de 2027.
«Vamos a tener diéselazo y gasolinazo», advirtió.
Explicó que mientras los precios internos permanecen congelados, el costo de adquisición de combustibles en el mercado internacional continúa aumentando, elevando el monto que el Estado debe destinar para sostener la subvención.
Sobre las declaraciones del presidente Rodrigo Paz respecto a YPFB, Balanza manifestó que cualquier modificación debe realizarse con prudencia debido al papel que históricamente desempeñó la empresa en la economía nacional. Sin embargo, consideró que la estatal requiere una reorganización y una revisión de su participación dentro de la cadena hidrocarburífera.
El transporte exige cambios económicos
Además del problema del combustible, el Transporte Libre expresó preocupación por la evolución del tipo de cambio y pidió restablecer un esquema fijo para reducir la incertidumbre económica.
El dirigente nacional Jhony Valdivia sostuvo que el comportamiento del dólar está afectando directamente los costos del transporte y del comercio.
«No hay una banda fija, estamos mucho dilatando esto, aumentando, incrementando, donde realmente nuestra devaluación se viene al pique. Los comerciantes están sufriendo, el transportista está sufriendo», afirmó.
Valdivia explicó que el incremento permanente de los costos hace cada vez más difícil sostener la actividad.
«Nuestras deudas, estamos realmente agotados, ya no podemos aguantar mucho más y no sé qué es lo que el Gobierno está esperando. Lo que quiere parece que es una convulsión social con anticipación», declaró.
Las declaraciones se produjeron después de que el Banco Central de Bolivia fijara el tipo de cambio referencial del dólar flexible en Bs 11, mientras el mercado paralelo y las plataformas de intercambio digital registraban cotizaciones superiores.
El Transporte Libre sostiene que la variación del dólar repercute en la compra de repuestos, neumáticos, lubricantes, combustibles e insumos indispensables para la actividad diaria.
Transporte internacional denuncia incumplimientos
El presidente del Transporte Internacional, Marcelo Santa Cruz, aseguró que el Gobierno no cumplió el compromiso asumido con el sector para garantizar el abastecimiento de carburantes.
«Levantan subvención y no cumplen abastecimiento», manifestó.
El dirigente afirmó que la falta de diésel continúa afectando el movimiento de carga y ocasionando pérdidas económicas para cientos de operadores.
«No tiene sentido levantar subvención si no hay combustible», agregó.
Santa Cruz pidió la aprobación de una nueva Ley de Hidrocarburos destinada a generar condiciones para nuevas inversiones y fortalecer la producción nacional. Asimismo, cuestionó la administración de YPFB y aseguró que la población no recibe información clara sobre la verdadera situación del abastecimiento.
En Cochabamba, el Transporte Libre y Federado anunció que evaluará nuevas medidas de presión debido al incumplimiento de compromisos asumidos por el Gobierno, entre ellos el abastecimiento de combustibles y el avance del programa de conversión vehicular a GNV.
Filas siguen afectando al transporte
Mientras continúan los anuncios oficiales sobre el ingreso de nuevas cisternas al país, los conductores aseguran que la realidad en los surtidores sigue siendo la misma.
Uno de los transportistas relató que debe recorrer distintas estaciones durante varios días para conseguir combustible.
«Andamos de uno y otro lado, esperando un día, dos días. No nos abastecen», afirmó.
El conductor explicó que debía trasladar maquinaria hasta el departamento del Beni, pero la falta de diésel impidió cumplir el servicio contratado.
«Tengo que ir al Beni llevando una maquinaria y estoy aquí. Me estoy perjudicando», indicó.
Los testimonios reflejan que la escasez continúa generando retrasos en el transporte de carga, suspensión de trabajos y mayores costos operativos.
Legisladores cuestionan la reacción del Ejecutivo
Desde la Asamblea Legislativa también surgieron observaciones sobre la gestión del abastecimiento.
La jefa de bancada de Libre, Natasha Castedo, sostuvo que el problema del combustible afecta desde hace varios meses a la población y cuestionó que el presidente recién reconozca la gravedad de la situación.
La parlamentaria afirmó que las provincias y el sector productivo son los más perjudicados por la falta de diésel y gasolina, por lo que pidió que el Ejecutivo informe con precisión qué medidas aplicará para normalizar la provisión.
Además, recordó que el incremento del precio de los carburantes fue presentado como una decisión orientada a evitar nuevos episodios de desabastecimiento.
Choferes cisterneros ponen en duda la versión oficial
El representante de los choferes cisterneros, Sandro Araya, rechazó que las dificultades para el ingreso de combustibles respondan a problemas climatológicos.
«Una mentira», sostuvo.
Según explicó, la verdadera causa sería la falta de pago para cargar las cisternas. También afirmó que los volúmenes retenidos en Arica e Iquique permitirían abastecer al país durante aproximadamente un mes.
Araya indicó además que el diésel importado por operadores privados ya se comercializa en Santa Cruz entre Bs 14 y Bs 15 por litro.
El dirigente cuestionó los reiterados anuncios gubernamentales sobre la llegada de carburantes.
«No nos dice de qué año o de qué siglo», expresó.
El malestar se extiende a distintos municipios
La escasez también mantiene largas filas en poblaciones del interior del país. En Villa Charcas, Chuquisaca, comunarios denunciaron que deben permanecer durante varias horas e incluso días esperando la llegada de combustible.
Uno de ellos difundió un video en el que resumió el descontento de la población.
«Sin bloqueo, sin nada, vean cómo uno sufre por combustible».
Posteriormente añadió:
«No hay gasolina ni diésel».
Presidente anticipa decisiones en YPFB
En medio del creciente número de reclamos, el presidente Rodrigo Paz Pereira afirmó que observa con preocupación el funcionamiento de YPFB y anunció que prevé adoptar decisiones relacionadas con la empresa estatal.
El mandatario indicó que identifica un «mal endémico en su estructura», mientras la falta de combustibles continúa provocando reclamos del transporte, productores, legisladores y ciudadanos que esperan la normalización del abastecimiento en todo el país.