Las carreteras de La Paz continúan tomadas por organizaciones sociales y vecinos movilizados, mientras aumenta la molestia ciudadana por la falta de soluciones reales frente a la crisis que golpea al país.


La protesta social volvió a ganar terreno en Bolivia. Los bloqueos instalados en distintas carreteras del departamento de La Paz continúan activos y muestran el creciente desgaste del Gobierno, que pese al despliegue de policías y militares no logró recuperar el control total de las rutas estratégicas alrededor de la sede de gobierno.
El último reporte de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) confirmó que 18 de los 22 puntos de bloqueo registrados a nivel nacional permanecen concentrados en La Paz. Las medidas de presión siguen activas en Viacha, Río Seco, Calajahuira y San Andrés de Machaca, donde vecinos, comunarios y sectores movilizados mantienen cerradas las vías en rechazo a la situación económica y al manejo gubernamental del conflicto.
En varios sectores, los manifestantes instalaron piedras, tierra y barricadas improvisadas para impedir la circulación de motorizados. Durante toda la jornada, decenas de personas permanecieron apostadas en las rutas controlando el ingreso y salida de vehículos, mientras largas filas comenzaron a formarse en distintos accesos hacia la ciudad de La Paz.
La intervención policial y militar ejecutada el sábado no logró frenar las movilizaciones. Después de algunas horas de desbloqueo parcial, las organizaciones sociales volvieron a instalar puntos de corte y retomaron el control de varias carreteras. La reacción dejó en evidencia el descontento acumulado en diferentes regiones paceñas, principalmente en El Alto.
Dirigentes vecinales y comunarios cuestionaron que el Gobierno haya optado por enviar contingentes armados antes de abrir espacios efectivos de diálogo. En distintos puntos de bloqueo, los movilizados denunciaron que la población enfrenta diariamente el incremento de precios, la escasez de combustibles y las dificultades económicas, mientras las autoridades continúan sin ofrecer soluciones de fondo.
Uno de los conflictos más delicados se mantiene en la ruta hacia los Yungas. El bloqueo vecinal instalado en Calajahuira mantiene cerrada la circulación hacia el norte paceño, afectando el tránsito de buses, camiones y vehículos particulares. Pasajeros permanecen varados desde hace varias horas esperando una salida al conflicto.
La carretera hacia Oruro también volvió a quedar interrumpida después de la reinstalación de bloqueos en diferentes sectores. El retorno de un contingente militar que había participado en operativos de desbloqueo incluso quedó frenado por los nuevos cortes instalados en la ruta.
Desde el Gobierno, el vocero presidencial José Luis Gálvez informó que durante el operativo se logró habilitar parcialmente el ingreso de cisternas con oxígeno medicinal, combustible de aviación y medicamentos destinados a hospitales de La Paz. Sin embargo, las medidas aplicadas no consiguieron restablecer la transitabilidad plena ni reducir la protesta social.