La entidad reporta más de 131 millones de dólares en créditos ambientales, productos específicos para transporte limpio y microempresas, además de evaluaciones externas que respaldan su política de sostenibilidad institucional.

Banco Unión S.A. inició la gestión reafirmando su enfoque en el desarrollo sostenible y la lucha contra el cambio climático. Según información oficial difundida por la institución, actualmente administra una cartera superior a los 131 millones de dólares destinada a proyectos que cumplen criterios ambientales, cifra que posiciona a la entidad como uno de los referentes en finanzas verdes dentro del sistema financiero boliviano.

Este compromiso se materializa a través de productos financieros diseñados para reducir el impacto ambiental. Uno de ellos es UNIAuto Verde, un crédito orientado a la adquisición de vehículos eléctricos e híbridos nuevos. De acuerdo con datos del banco, esta línea ofrece condiciones preferenciales con el objetivo de promover una movilidad más limpia y disminuir las emisiones de gases contaminantes generadas por el transporte urbano.

En paralelo, la entidad impulsa el programa Microverde, dirigido a micro y pequeñas empresas interesadas en mejorar su eficiencia energética. Este financiamiento permite invertir en maquinaria, sistemas eléctricos modernos y tecnologías que optimizan el uso de recursos. El banco informó que los plazos pueden extenderse hasta diez años, con esquemas de pago ajustados al flujo económico de cada negocio. Para esta gestión, además, se incorporaron criterios de adaptación al cambio climático, respaldando proyectos productivos más resistentes frente a fenómenos extremos.

El trabajo institucional también se apoya en mecanismos de control y transparencia. Desde 2015, Banco Unión elabora informes de sostenibilidad siguiendo los lineamientos del Global Reporting Initiative (GRI), estándar internacional utilizado para medir el desempeño ambiental y social de las organizaciones. En estos reportes se detallan indicadores como consumo de energía, emisiones de carbono, uso del agua y gestión de residuos, información que está disponible para el público.

Un resumen equilibrado de la estrategia muestra tres ejes centrales: financiamiento verde, seguimiento técnico y evaluación externa. La cartera ambiental supera los 131 millones de dólares, existen productos específicos para transporte sostenible y microempresas, y se cuenta con sistemas de medición alineados a normas internacionales que permiten verificar el destino de los recursos.

La evaluación independiente es realizada por AESA Ratings, firma especializada en criterios ambientales, sociales y de gobernanza. En la gestión 2025, el banco obtuvo una calificación de 9,7 en compromiso social y 9,6 en desempeño ambiental, puntuaciones catalogadas como “Muy Alto” y “Muy Fuerte”, según el informe oficial publicado por la calificadora.