La habilitación del presidente del Senado para las elecciones del 17 de agosto y la exclusión de Morales reconfiguran el escenario político del bloque popular.

El escenario electoral boliviano ha cambiado drásticamente. Las decisiones del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), emitidas este jueves, marcaron un giro trascendental: mientras se abría el camino legal para que Andrónico Rodríguez sea candidato presidencial, se cerraban las puertas a Evo Morales, cuya aspiración queda sin respaldo legal tras la anulación definitiva de la personería jurídica de Pan-Bol.
Rodríguez, presidente del Senado, no tardó en tomar la palabra. Con tono enérgico y discurso amplio, declaró que su habilitación representa el arranque formal de su carrera electoral. “Tenemos auto, llave y piloto. A partir de hoy, a correr por Bolivia”, afirmó, marcando el inicio de un nuevo capítulo político para el bloque nacional popular.
Un agradecimiento con distancia a Morales
En su intervención, Andrónico no dejó de referirse a Evo Morales, pero lo hizo con una mezcla de respeto, afecto y distancia. Agradeció su rol en la formación política del movimiento que hoy representa, aunque admitió que su vínculo con el exmandatario está deteriorado. “Gracias, aunque ya no me quiera ver”, dijo, sin ocultar la ruptura, pero sin renegar del legado.
Rodríguez se refirió a Morales como “el padre de todo esto”, pidió cuidar su legado y convocó a las organizaciones sociales a unirse. Fue una invitación a sumarse, pero también una declaración de independencia: la nueva etapa no gira ya en torno a Evo.
Inicio de campaña con un llamado a la unidad
Acompañado por dirigentes cooperativistas mineros, el presidente del Senado sostuvo que el fallo del TCP no solo lo habilita como candidato, sino que activa formalmente la estructura electoral del bloque popular. Anunció que ahora se concentrará en articular una alianza con las organizaciones sociales, sin precisar nombres ni listas, y descartando cualquier pacto con partidos tradicionales.
“No hemos venido a dividir. Hemos venido a unificar al bloque nacional popular”, subrayó. Este mensaje busca calmar las aguas internas en el MAS y consolidar una nueva coalición sin fracturas, luego de un largo periodo de enfrentamientos entre las alas evista y renovadora.
Golpe directo al Gobierno de Arce
Además de marcar su distancia con Morales, Rodríguez fue severo con el Ejecutivo. Cuestionó con dureza al gobierno de Luis Arce, acusándolo de ineficiencia, autoritarismo y corrupción. “El mayor obstáculo de Arce no es Evo, es su propio gobierno”, disparó, en uno de los pasajes más críticos de su alocución.
Según dijo, en lugar de resolver los problemas estructurales del país, el actual Gobierno se dedicó a dividir organizaciones, generar conflictos y profundizar la crisis económica. Criticó la falta de transparencia, el deterioro de la economía y el colapso de la confianza social hacia el aparato estatal.
Un vacío opositor que solo gira en torno al MAS
Rodríguez también dirigió palabras a los opositores, a quienes acusó de no haber construido una alternativa real en las últimas dos décadas. Según él, el único recurso político de la oposición sigue siendo hablar del MAS.
“Si hubieran creado una organización con identidad, un liderazgo sólido y una propuesta estructural de país, hoy no estaríamos corriendo nosotros”, argumentó. Acusó a figuras como Tuto Quiroga, Manfred Reyes Villa y Samuel Doria Medina de limitar su discurso a atacar al masismo sin generar contenido propio ni propuestas transformadoras.
Crisis económica como telón de fondo
Rodríguez no dejó de referirse a la situación económica del país. Señaló que los alimentos han incrementado su precio más de un 20%, que los productos básicos se han encarecido para las familias bolivianas, y que la falta de dólares ha paralizado sectores estratégicos como el transporte y la producción.
“Hay una negación total de los problemas reales”, denunció. En ese contexto, planteó que su candidatura debe responder no solo a una necesidad política, sino a una urgencia social.